Crecen los suicidios en personas ancianas y también entre adolescentes. Además, los hombres se suicidan el triple que las mujeres. Esta es la realidad del suicidio en España, una causa de muerte que produce oficialmente, pues los datos reales pueden ser mayores, más de 4.000 fallecidos al año. La revista Misión, de la que extraemos este artículo, analiza por qué se da esta peligrosa tendencia. Al final hemos incluido el enlace a una charla que programamos en Profesionales sobre el Bien Común dónde un médico experto en el tema, nos habla del protocolo que este colectivo de PBC ha elaborado para afrontar, en parte, este tema. Se denomina Código Esperanza. Es un audio. No os lo perdáis. (manuelaraus)

Los datos
En España se producen unos 11 suicidios al día. Según el INE, 4.227 personas murieron por esta causa en 2022. La realidad probablemente sea peor de lo que dice esa cifra. Lo explica Javier Jiménez Pietropaolo, psicólogo clínico, presidente de la Asociación RedAIPIS y autor de varias guías de prevención: “Hay otros datos oficiales, los de los Institutos de Medicina Legal. Hay 34 en España. En un estudio se pidieron los datos que tenían de suicidios y se compararon con los que tenía el INE. Salen 500 casos más, pero como sólo responden la mitad de los institutos, podrían ser perfectamente 1.000 más”.
Los expertos suelen decir que tras cada suicidio consumado hay unas 20 tentativas. Jiménez cree que “hay más tentativas aún. Si mides los intentos fracasados a partir de los que llegan al hospital, no es suficiente. Por ejemplo, alguien puede tomar unas pastillas, sobrevivir, despertar en casa y no ir al hospital, nadie registra ese intento”.
En general, explica, “la psicología es importante en el suicidio: las personas impulsivas se suicidan más. También los introvertidos: no hablan de sus problemas, lo van guardando, hasta que explotan. También los de mentalidad dicotómica, los que todo lo ven blanco o negro, sin escalas graduales. Y en España otro factor es el alcohol, que potencia todo esto y genera más problemas”.
Un problema creciente
Hay diferencias en el suicidio entre ancianos y jóvenes, aunque ambos tienen en común un factor clave: son los colectivos que declaran más soledad. La Confederación de Salud Mental de España ofrece un dato: los mayores de 65 años son un 20 % de la población total, pero representan un 30 % del total de suicidios. Jiménez también considera que la soledad es clave en los suicidios de personas mayores, y especialmente debido a la viudez. “Si toda tu vida era trabajar y no tenías amistades y poca familia, te quedas solo. A veces la familia quiere al anciano, pero el propio anciano puede aislarse de ellos por ese ‘no quiero molestar’”, destaca.
Otro dato importante es que en España se suicidan tres hombres por cada mujer. Eso ha sido así casi siempre y se mantiene. Aquí Jiménez matiza: “En realidad, las mujeres lo intentan más, pero lo consiguen menos. Los hombres eligen métodos más letales. Además, los hombres siempre piden menos apoyo psicológico, y eso es otra causa”.
La novedad (preocupante) es que en las dos últimas décadas, los casos en chicas adolescentes, antes escasísimos, han ido aumentando hasta casi igualar al de chicos. En la franja de 15 a 19 años, en 2021 se produjeron 53 suicidios (28 chicos y 25 chicas). En 2022 la cifra creció y fueron 75 (44 chicos y 31 chicas). Si incluimos otras mujeres jóvenes (de 15 a 29 años) se pasó de 79 en 2021 a 117 en 2022.
El drama de la soledad
Como telón de fondo en el caso de la juventud, los expertos coinciden en que hay una gran crisis de salud mental. Los datos más recientes sobre el sentimiento de soledad, muy ligado al suicidio, son elocuentes. Según el Barómetro de la Soledad 2024, el 34 % de los adultos jóvenes declara sentir soledad no deseada. A partir de los 75 años, al enviudar, uno de cada cinco españoles se siente solo y uno de cada siete reporta sufrir soledad desde hace dos o más años. El estudio refleja además que la soledad afecta más a los ancianos de ciudad que a los que viven en el ámbito rural. En el caso de los jóvenes y adolescentes, según la Fundación ANAR, el 70 % de los estudiantes con ideación suicida declaró haber sufrido maltrato en el colegio: este es un entorno controlado en el que se debería poder mejorar. “En el caso de los jóvenes la obsesión con el físico es frecuente. Pero se suma a varios factores: ser perfeccionista, introvertido, temas de identidad sexual, adicción a las pantallas, padres que por motivos laborales no pueden estar todo lo que les gustaría con sus hijos”, explica Javier Jiménez.
En la prevención en adolescentes y adultos jóvenes, los expertos valoran mucho el llamado “método Yam”. En vez de que un experto “suelte un rollo” a los jóvenes, les organiza en grupos pequeños para que ellos mismos improvisen, con técnicas de juego de rol, distintos papeles (el tentado de suicidarse, los amigos desdeñosos, la amiga comprensiva, el amigo asustado) para que se abran a hablar e imaginar esas situaciones. Sirve para que puedan dar una primera respuesta a amigos con problemas, y si ellos son los que tienen ideaciones suicidas, se abran a buscar ayuda.
En realidad hay un grupo de riesgo muy bien detectado: los que se sabe que ya han intentado suicidarse. Y, por desgracia, no hay ningún itinerario ni supervisión seria para ellos. “Si una chica de 14 años se intenta suicidar porque le chantajeaban con unas fotos escandalosas, cuando salga del pabellón de Psiquiatría nadie le orientará sobre cómo atajar su conducta suicida y tampoco darán información a la familia para ayudarla”, protesta.
Autor: Pablo J. Ginés para la Revista Misión.

Charla ofrecida en los encuentros interprofesionales realizados en este mismo curso 24- 25. En ella, un médico experto que pertenece a dicha organización nos expone uno de los trabajos realizados para afrontar este tema, se trata de un protocolo. Pero mejor, escuchen el audio.
