Al comenzar el curso escolar muchos centros educativos organizan Asambleas grupales con las familias con el fin de transmitirles informaciones que consideran relevantes para la buena marcha del curso.
La experiencia en el centro en el que trabajo me lleva a algunas consideraciones relacionadas con esta actividad. Me gustaría exponerlas brevemente y también ofrecer un guión orientativo práctico que utilizo y renuevo cada curso escolar adaptándolo a las diferentes circunstancias: principio o fin de ciclo /etapa; edad de los alumnos; características generales del grupo y de las familias de las que me informan mis compañeros de etapa; objetivos estratégicos que el centro educativo se ha marcado para ese curso; …

¿POR QUÉ ES UN MOMENTO TAN IMPORTANTE?
Es un momento muy importante para entrar en contacto directo con las familias. Es inicio de curso. Los padres están normalmente abiertos y receptivos ante las novedades de un nuevo curso, de un posible cambio de tutor y de profesores, de algún cambio que haya podido darse en el alumnado. La incertidumbre y la ilusión, cuándo no hay prejuicios que embadurnan el panorama- que a veces los hay- son “ventanas abiertas” a escuchar y a dialogar.
Es un encuentro presencial colectivo que ofrece la certeza de contar con muchas familias a las que es difícil reunir. Es cierto que en nuestro centro- lo digo porque soy consciente de que es algo común a muchos otros centros– luego tenemos obligadas al menos dos reuniones presenciales más con cada familia. Pero esta es normalmente la reunión a la que mejor se responde, en cuanto asistencia, como grupo de familias. Tener la posibilidad de un encuentro presencial hoy es un tesoro. La mayor parte de las comunicaciones con las familias después de este momento serán individuales y online (no presenciales).
Si la situación es novedosa, caso de cambio de ciclo o etapa, lo que conlleva nuevos tutores y profesores en parte, la expectativa es aún mayor y, por tanto, suele haber también mayor asistencia. Es la oportunidad inconsciente que se les abre tanto a las familias como a los profesores de cambiar algo que pide cambios, de potenciar y reafirmar algo que pide continuidad, de recomenzar y/o reconstruir situaciones que en muchas ocasiones nos parecen enquistadas. Por lo que sea, volvemos a apostar por tratar de mejorar lo presente.
Si la situación es de continuidad en un ciclo con el mismo tutor, la expectativa a generar tiene que tener que ver más con afrontar, desde un mayor conocimiento, los desafíos que hemos ido encontrando en el proceso del curso anterior. Sobran muchas cosas “organizativas” que no son ya tan necesario recalcar y se hace posible abordar temas de más contenido, más próximos a la verdadera función de la escuela. Me refiero a los dos grandes bloques de objetivos que se trabajan formal e informalmente en la escuela obligatoria: el aprendizaje del andamiaje que nos permite la adquisición de conocimientos y competencias básicas (digamos que lo más “académico”) y el ensayo de una experiencia de convivencia sin igual en ningún otro núcleo de socialización de nuestra sociedad (digamos que todo lo relacionado con la convivencia del grupo- comunidad escolar). Aprendizaje y convivencia o aprendizaje en convivencia comunitaria constituyen la esencia de la labor escolar básica.
Por lo tanto, en mi opinión, y dada la circunstancia- oportunidad que se nos ofrece de tener este intercambio presencial de familias- profesores, debieran prevalecer en estos encuentros presenciales los temas de fondo (de carácter más formativo y educativo) sobre los temas formales (de carácter más administrativos, burocrático u organizativos). No pretendo restar importancia a éstos últimos: lo organizativo no puede ser obstáculo para el desarrollo educativo sino facilitador y potenciador. Pero creo además que lo orgánico se entiende mejor cuándo se desvela la función para lo que nació, que no es otra que la de desarrollar los objetivos de la institución escolar. De no ser así, y es posible que aquí haya una distorsión conflictiva, los cauces que hemos construido para llevar a cabo estos objetivos deben ser revisados y cambiados.
TEMAS QUE REQUIEREN TRANSMITIR NUESTRA REFLEXIÓN, COMO EDUCADORES, A LAS FAMILIAS
Considero que entre los temas de fondo (o formativos) que en este momento no deben faltar en ninguna reunión de familias, dada la información y la experiencia que tenemos sobre los “ambientes” en dónde transcurre la vida de nuestros alumnos, tiene que ver con:
- Los malos hábitos o rutinas adquiridos sin prácticamente reflexión crítica sobre ellos y que efectivamente trabajan en contra de los objetivos que, formalmente, nos planteamos en la escuela. Me refiero sobre todo a los problemas que nos estamos encontrando con la organización, o falta de organización, del tiempo, lo que en muchas ocasiones es indicador de abandono de los adultos de referencia y de soledad en los niños. También con la alimentación, el ejercicio físico, el trabajo mental- intelectual y el sueño. El epígrafe general, enunciado en positivo de cara a esta asamblea de familias, podría ser el de HÁBITOS SALUDABLES. Dejo aquí esquemáticamente el listado de los hábitos de los que habría que hablar por estimar que su ausencia está teniendo graves consecuencias en el trabajo escolar. Cualquiera puede servir de tema de enganche porque todos están relacionados. :
- La ausencia de horarios claros de referencia (levantarse, desayunar, comer, descansar, estudiar, usar las pantallas, … )
- Una alimentación muy desequilibrada y perjudicial en los sectores de población precisamente más desfavorecidos.
- La ausencia del descanso y el sueño necesarios para un buen desarrollo psicobiológico y social.
- El abuso del tiempo con las pantallas (tema que merece un punto y aparte)
- La ausencia de ámbitos- tiempos- espacios de diálogo y convivencia dentro de la familia y el hogar.
- La prevalencia, además, de otros hábitos sedentarios e idiotizantes frente al de ejercicio físico, el disfrute de la naturaleza y la lectura (por poner tres ejemplos de hábitos que favorecen la salud corporal y mental.

- Decía que merece un aparte el tema de las pantallas. Es un tema que está generando muchos quebraderos de cabeza y un fuerte debate en las familias, en los medios de comunicación y entre los responsables políticos. Se podría enunciar como la relación de los niños (y de los adultos) con las pantallas. Entre las situaciones de deprivación, pobreza y vulnerabilidad social por un lado y el abuso- adicción a las pantallas por otro, hay una relación directamente proporcional que ha puesto este debate, sin ninguna duda de salud pública, encima de la mesa. Hago en el enunciado de este problema alguna matización que me parece fundamental. Al generalizar la reflexión sobre el uso de las pantallas a toda la sociedad, no conviene perder de vista al menos estas tres matizaciones:
- Estas tecnologías masivamente utilizadas no son neutras. Así que el problema no es sólo EL USO que hagamos de ellas. Por lo tanto, hay que dejar claro que quién se encarga de su desarrollo y difusión como objeto- fetiche de consumo SON EMPRESAS, y empresas voraces de poder y lucro.
- El uso- abuso que se hace de ellas es muy distinto entre diferentes estratos sociales. Si la “obesidad” es el negocio de la industria de la alimentación entre los más “pobres” (la comida basura y procesada es la más barata), la adicción al móvil (más bien a sus aplicaciones y a las redes sociales a las que te ves presionado a pertenecer) es el gran negocio de las industrias punteras.
- La atención, nuestra atención, que sufre un déficit patológico y colectivo, se ha convertido en la principal materia prima de las industrias tecnológicas. Esto tiene una grandísima trascendencia en los procesos de aprendizaje, en la configuración de nuestro propio cerebro, porque la atención es la vía de entrada de cualquier proceso de aprendizaje. Pero también lo tiene en el ámbito de la convivencia y la organización política, porque sin atención tampoco hay pensamiento crítico personal y colectivo que fundamente y haga fuerte una democracia con contrapesos y resistencias al poder de las élites o aristocracias económicas y políticas.

- El tercer gran tema, a mi entender, también muy correlacionado con los anteriores es el tiempo de aprendizaje (y de estudio) fuera del horario escolar. Tiene que ver con la posibilidad de que el trabajo escolar tenga un soporte adecuado fuera del ámbito escolar, un entorno motivador y potenciador de los aprendizajes. En sencillo, diríamos que hablamos de las CONDICIONES idóneas para asentar y mejorar los aprendizajes escolares. De hecho no hemos dejado de hablar de ello desde el principio, aunque ahora lo hacemos poniendo el acento en eso que las familias llaman el “tiempo de deberes o de estudio” en casa. Tener un “tiempo” bien aprovechado de estudio o de trabajo intelectual en casa puede ser un revulsivo para cambiar muchas otras cosas. Vendría a ser el catalizador de otros cambios de hábitos negativos. La reflexión en torno a este tema giraría alrededor de los siguientes aspectos:
- Perseverancia- permanencia: hay que tener este tiempo todos los días, incluyendo el sábado. Se estima que el tiempo previsiblemente necesario aumenta conforme avanzan los cursos en razón de 15 minutos. Si en primero de primaria, 15 minutos sería el mínimo, en sexto, sería una hora y media.
- Debe encajarse bien en el horario extraescolar, en un momento que permita la máxima concentración. Los periodos inmediatamente posteriores al horario lectivo académico, o a la comida, o a una actividad intensa extraescolar no suelen ser adecuados.
- Organización y planificación. Es importante organizar y planear bien este espacio- tiempo para que resulte agradable, motivador, asimilable y eficaz. Con una estructuración que contenga rutinas y permite alternar diferentes tipos de actividad. Yo suelo sugerir una secuencia en dónde cada actividad tenga un periodo de 10 minutos a excepción de la de estudio (20 minutos) : organizar material, leer, escribir, calcular, completar, elaborar o reelaborar materia escolar (estudio), actividad plástica/más lúdica.
- Estrategias adecuadas que den resultados. Hay evidencia de que muchas prácticas no dan los resultados esperados aunque sean las “de toda la vida” (como la repetición, el repaso o la relectura). Sobre el aprendizaje ya hay mucha base neurocientífica y de psicología cognitiva.
UN PARÉNTESIS NECESARIO A PROPÓSITO DE «LOS DEBERES»
Yo lo he llamado «tiempo de estudio» y he evitado, conscientemente, llamarlos deberes, precisamente por no descentrar el tema y tener que entrar en ese debate. Sé que es un tema controvertido. Con partidarios y detractores apasionados. Aquí, aún con todas las matizaciones que ya tendré tiempo de hacer, voy a abogar por ser partidario de ellos, como una estrategia «compensatoria» y no cómo una transposición de responsabilidades (mandar hacer algo que se debería hacer en la propia escuela). Y lo voy a hacer por lo que acabo de leer dos artículos (en diarios que están- según todos- en las antípodas ideológicas) tildando de «forma de esclavitud2 a los deberes escolares.
Ambos hacen alusión a un argumentario «pedagógico» que aboga por la supresión de «los deberes», símbolo de la más execrable de las esclavitudes infantiles. En uno de ellos por ser éstos (los deberes) el exponente de una sobreexplotación infantil equivalente a la explotación y servidumbre del precariado que domina en el ámbito de las relaciones (o no relaciones) laborales. Los «deberes» deberían ser entendidos, según este hilo argumental, como un tiempo de trabajo extra que nos pediría, en su condición de explotador, nuestro empresario, como algo que no consentiríamos ningún adulto que nos hicieran en nuestro trabajo (no sé a qué trabajos se refería en concreto aunque me lo imagino). En otro, por la carga que echamos sobre las familias y sobre un alumnado que tiene derecho a «disfrutar» de un tiempo que debería ocuparse en jugar, distraerse, convivir, pasear,… Sin excluir tampoco la alusión y la analogía con el «tiempo de trabajo laboral».
Me parece que habría que darle un poco más de vueltas a la analogía o al isomorfismo que sugiere comparar el tiempo escolar con el tiempo laboral. Supongo que quiénes lo comparan debieron de vivir su «tiempo escolar» igual que ahora viven su «tiempo laboral» y que las condiciones en las que se desenvuelven los chicos en la escuela (¿De qué escuelas hablamos?) son asimilables con las condiciones del empleo laboral (¿De qué empleos hablamos?). Me parece que hay que tener algún cuidado más con estas apologías que tratan de desterrar sin más ALGO como los «deberes escolares» (no voy a matizar ahora) y tratar de considerar lo que puede significar en hogares altamente desestructurados, dónde el nivel sociocultural de los adultos está por los suelos, y el ambiente es propicio a todo tipo de alienación y embrutecimiento, impedir que el horario extraescolar de esos alumnos esté elaborado exclusivamente con «la mano invisible» del mercado ( que propone actividades altamente valoradas a los que puedan pagarlas y otras- menos instructivas y valiosas aunque también muy lucrativas- a los que no lo pueden hacer).
Pero ese debate no le tengo yo con las familias de mi barrio, que me piden «deberes» (y sé qué acepción de deberes hay que tratar de hacer entender) sino con la progresía funcionarial (o de oficina) que tiene vacaciones, puentes y posibilidad de conciliación familiar, que vive en áreas residenciales seguras y a prueba de «indeseables». Me escuece, y mucho, que sean ellos, los que se llenan la boca de «derechos» que en gran medida están sostenidos precisamente a costa de un precariado explotado en la economía informal (la que gana peso en las «economías» de supervivencia) precisamente porque su «escolarización» fue terriblemente benevolente y comprensiva con su degradado y ridículo currículo educativo (que no incluía cuando salían de la escuela a padres bien instruidos y con titulación universitaria, apoyos extraescolares, redes sociales bien organizadas y bien situadas económica y socialmente, viajes al extranjero para aprender idiomas, erasmus, becas de investigación,… )
UN ESQUEMA AMPLIO CON EL «ORDEN DEL DÍA» DE UNA ASAMBLEA DE FAMILIAS DE AULA

Volvamos al asunto. Cuando organizamos una Asamblea de familias está claro que no podremos tratar todos los puntos que se sugieren en este esquema amplio. Lo lógico es adaptarlo y priorizar aquellos aspectos que consideramos más importantes, a sabiendas que puede que también haya aspectos que requieran atención urgente. No hace falta aclarar más.
Los puntos de este «orden del día» están nada más que enunciados y requerirían dotarlos de los contenidos necesarios. Ese suele ser nuestro trabajo previo a estas asambleas.
Parece claro que en cualquier exposición que hagamos ante un grupo de personas, profesores y familias incluidas, debemos dar vueltas a lo sumo a tres ideas clave. No somos capaces de asimilar mucho más en hora u hora y media, que es el tiempo del que solemos disponer. Pero las tres tienen que ser muy claras, sencillas de entender, y estar bien argumentadas. Una metodología de exposición, acompañada a lo mejor de algunas imágenes o mensajes clave debe combinarse con alguna dinámica que permite un feed-back sobre lo expuesto y un tiempo de preguntas que, aunque muchas veces son anecdóticas y se refieren a casos concretos e individuales (el hijo o la hija), nos dan pista sobre las preocupaciones que se tienen y de las que no se tienen.
«ORDEN DEL DÍA» (MENÚ COMPLETO)
DESAFÍOS PSICOLÓGICOS.
Se puede hablar en general de la etapa evolutiva de los alumnos. 3 rasgos importantes de los ámbitos: físico- corporal; afectivo- emocional; intelectual y espiritual.
DESAFÍOS ESCOLARES.
Se pueden plantear metas concretas que nos proponemos conseguir en este curso con este grupo de alumnos. Que sean más generales o más concretas depende de la información y la experiencia que tengamos con el mismo.
ASPECTOS ORGANIZATIVOS:
Suele ser el grueso de las reuniones de inicio de ciclo o etapa y es el que tiene mayor carga burocrática:
- Horarios.
- Distribución y funciones del profesorado
- Material que hay que traer a clase
- Áreas
- Normativa de convivencia
- Evaluación
- Relación con las familias. Día de tutoría. Vías de comunicación (actualización de datos de contacto con las familias)
TEMAS DE TIPO FORMATIVO:
Los he introducido en la reflexión previa al guión. Aquí solo expongo los epígrafes.
- ¿QUÉ HAGO CON LAS PANTALLAS? Móvil- redes sociales
- NECESITO HÁBITOS SALUDABLES
- DESCANSO.
- ALIMENTACIÓN. Almuerzo recreo.
- EJERCICIO FÍSICO- Naturaleza
- EJERCICIO MENTAL- relajación- silencio
- RUTINAS HORARIAS
- HABILIDADES SOCIALES Y DE CONVIVENCIA.
- ORGANIZO MI TIEMPO DE ESTUDIO:
- Horario en el que lo voy a integrar cada día
- Ambiente de trabajo (espacio- materiales- condiciones ambientales)
- Organización del tiempo. Plan. Listados
- Estrategias de estudio que no funcionan y que si funcionan
CONCLUSIONES BREVES Y CLARAS.
Recapitulo la información y la expreso en las tres ideas clave que he pretendido comunicar.
