Título completo: ‘La educación en la era digital’: desafíos pedagógicos y antropológicos para el mundo actual. Ediciones Encuentro. Ofrecemos esta recomendación dentro de nuestra sección Libros recomendados. No sólo porque define el contexto educativo en el que vamos a tener que desarrollar nuestra acción los profesores sino sobre todo porque ofrece una dimensión filosófica- antropológica. No ocultarlo implica una gran honestidad. Tener a mano la antropología (¿Qué y cómo estamos entendiendo al ser humano?) es importante porque nos permite claridad sobre el marco en el que se realiza tanto el diagnóstico como el juicio. El que muchos libros de pedagogía y ensayos educativos no la pongan de manifiesto no significa que no participen de determinados presupuestos filosóficos que, de esta manera aparecerán formando parte de un sistema de ideas que deberemos inducir. Ocultarlo es muchas veces sinónimo de intereses no que no quieren confesarse y es, sobre todo, presuponer que nos movemos en una cosmovisión compartida por dominante, en una cosmovisión que no hay que poner en cuestión. Adelante con la labor de su lectura. (manuelaraus)

Decía John Dewey, uno de los grandes pedagogos contemporáneos, que la educación no es la preparación para la vida, sino más bien la vida misma. En ese sentido, dado que la vida está en un constante proceso de cambio, la educación irremisiblemente se encuentra en ese mismo estado de continua evolución.
Ahora bien, hay ciertos momentos históricos donde este fenómeno se agudiza, y sin duda el actual es uno de ellos. El creciente protagonismo de la tecnología, y especialmente la disruptiva aparición de la Inteligencia Artificial, están provocando un cambio radical en las aulas, y han hecho tambalearse los pilares sobre los que se asentaba la educación. Por ello, es en este momento de encrucijada cuando se antoja más necesaria que nunca una profunda reflexión sobre la esencia y el fin último de la educación.
Esta es la finalidad que persigue La educación en la era digital, un libro coordinado por David Reyero y Alberto Sánchez-Rojo, dos profesores de la Universidad Complutense de Madrid. Como se explica en el prólogo, el fin de esta obra es precisamente reflexionar sobre «los grandes retos a los que se enfrenta la educación, y que merecen una reflexión que marque ciertos principios de orientación pedagógica antes de llevar a cabo cualquier acción de carácter instrumental o didáctico».
El libro se compone de ocho capítulos, escritos cada uno de ellos por diferentes profesores universitarios. La mayoría de los capítulos transmiten una temática y una propuesta antropológica coherente, que apuesta por una educación centrada en la persona y en el vínculo entre profesores y alumnos, y en la cual el papel de la tecnología debe limitarse a ser un medio al servicio del crecimiento humano y académico de los alumnos.
Quizá el capítulo que analice en mayor profundidad esta relación entre la esencia de la educación y la tecnología sea el primero. En él, se analiza de manera crítica la manera en la que las corrientes e incluso las leyes educativas actuales entienden la innovación, que se reduce casi exclusivamente a la apuesta por las tecnologías digitales. Frente a esta visión, los autores abogan por hacer un uso reflexivo de la tecnología, pues, como sensatamente indican, «está muy bien saber cómo usar una tecnología, pero primero conviene averiguar si es idóneo usarla, porque al no ser una necesidad, puede resultar que no sea adecuado hacerlo».
En los siguientes capítulos, encontramos diversos enfoques con respecto a los diferentes retos que presenta en la actualidad la relación entre educación y tecnología. Sin embargo, este hilo conductor se rompe más adelante, concretamente en el segundo bloque. En él, encontramos líneas de fondo que se alejan de la propuesta central del libro, e incluso temáticas que poco tienen que ver con la temática de la obra, como las pedagogías de resistencia y liberación centradas en las experiencias indígenas y feministas.
Ahora bien, esta segunda parte del libro contiene también capítulos de gran interés. Por su temática, apenas abordada en los manuales educativos al uso, y por la belleza y la profunda humanidad que desprenden sus páginas, cabe resaltar el capítulo que Bianca Thoilliez y Fernando Gil dedican a la cuestión de las familias de acogida. En él, ambos profesores describen su vivencia como padres de varios niños en régimen de acogimiento. A través de su experiencia y de la de muchas otras familias, los autores nos abren los ojos a la vulnerabilidad y las necesidades que tienen estos niños, y nos mandan un maravilloso mensaje de esperanza y fe en la capacidad de sanación del ser humano por medio de la entrega, el amor y la confianza. Una auténtica lección de vida.
Reseña breve presentada por Eduardo Baura dentro de la publicación El Debate digital
