MUJERES LUZ…QUE SUPIERON Y SABEN COMPARTIR SU VIDA Y LUCHAR POR LA JUSTICIA

IRENA SENDLER



Activista de la resistencia contra los nazis, salvó a 2.500 niños de ser trasladados a campos de concentración.

La historia de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó la vida de cientos de judíos empleándolos en sus ruinosas empresas, tiene una versión femenina en Polonia. 

Se llamaba Irena Sendler y ha muerto hoy a los 98 años, según ha informado su familia. Sendler está considerada como una de las grandes heroínas de la resistencia polaca a los nazis: evitó que 2.500 niños judíos fueran trasladados a campos de concentración colocándolos en familias católicas. 

Irena arriesgó su vida en la Varsovia ocupada de los nazis como miembro de la resistencia polaca. Pero su mayor hazaña, por la que estaba considerada como una heroína en su país fue la de sacar del gueto de Varsovia a 2.500 niños judíos. Los sacaba del gueto de las formas más inverosímiles. Luego los ocultaba en familias católicas y en conventos para evitar que acabaran en los terribles campos de concentración nazis. 

Para salvaguardar la seguridad de los niños, escondía sus nombres y sus nuevas identidades en botes de conserva que enterraba bajo un manzano cercano a su casa. Su trama fue descubierta por los nazis y fue condenada a muerte, pero los resistentes polacos lograron rescatarla de manos de la Gestapo cuando era conducida al patíbulo. Por su labor, fue propuesta el año pasado por Polonia para recibir el premio Nobel de la Paz, que finalmente fue a parar al norteamericano Al Gore. 

“Me educaron e la idea de que hay que salvar al que se ahoga, sin tener en cuenta su religión o su nacionalidad”, le gustaba decir. Nació en febrero de 1910 y trabajaba en Varsovia como asistente social con familias pobres judías antes de la ocupación nazi. Desde el otoño de 1940, comenzó a arriesgar su vida para llevar alimentos, ropa o medicinas a los judíos confinados en el gueto de la capital polaca. Unos 450.000 judíos fueron hacinados en un barrio de Varsovia, del que luego fueron trasladados a campos de concentración, sobre todo al de Treblinka. 

A finales de 1942, se unió al movimiento de resistencia Zegota (Consejo de Ayuda a los Judíos). Fue entonces cuando comenzó a sacar clandestinamente a niños judíos del gueto, a los que después entregaba a familias católicas y a conventos. Los escondía en maletas que luego eran transportadas en camiones de bomberos o de basuras, o simplemente en manos de personas que tenían acceso al gueto, como ella misma y su equipo de asistentes. 

Fue arrestada el 20 de octubre de 1943, después de que los nazis aplastaran la rebelión del gueto, y fue torturada por la Gestapo. Nunca hablo ante sus torturadores, por lo que fue condenada a muerte y fue milagrosamente rescatada por un oficial alemán que se había unido a la resistencia polaca cuando ya enfilaba el camino a su ejecución. Continuó trabajando con otra identidad hasta que acabó la guerra. Entonces, se encargó de la supervisión de orfanatos y asilos en Varsovia. 

Pese a todo, su historia no fue conocida en su país, tapada por los 40 años de régimen comunista, hasta que un grupo de estudiantes estadounidenses la descubrieron y la difundieron a todo el mundo. Como era de esperar, la historia llamó la atención de Hollywood, donde ahora se prepara una película. No obstante, el memorial israelí del Holocausto, el Yad Vashem, le concedió en 1965 el título de Justa entre las Naciones, que otorga a los gentiles que contribuyeron a salvar a judíos. 


TESTIMONIO de SOMALY MAM
ESCLAVAS del SIGLO XXI

´La única solución para poner fin al tráfico de mujeres es la abolición de la prostitución´, afirmó Somaly Asegura que sólo los gobiernos pueden acabar con el crimen organizado en los países asiáticos ´obligando a que se cumplan las leyes´. ´Yo puedo sacar a diez niñas de la prostitución, pero mañana son sustituidas por otras diez´. Somaly Mam pide a las embajadas que no protejan a los pedófilos. ´Los gobernantes deben hacer algo más que leer informes sobre explotación sexual´. ´No la legalicen. Todas las víctimas sentimos lo mismo cuando sufrimos 15 o 20 violaciones al día. 

Solo hay una solución: abolir la prostitución y castigar el proxenetismo ´ suplicó Somaly Mam.  “La única solución para poner fin al tráfico de mujeres es la abolición de la prostitución”, afirmó Somaly Mam, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación y presidenta de Acción por las Mujeres en Situación Precaria, con motivo del Día Internacional por la Abolición de la Esclavitud celebrado el 3 de diciembre . 

Somaly Mam hizo estas declaraciones en la rueda de prensa previa a su ponencia en la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades del Congreso de los Diputados y ha lamentado además que “en pleno siglo XXI, la esclavitud todavía no se haya abolido”. Mam ha explicado que el objetivo principal de su intervención en el Congreso de Diputados es que “las autoridades públicas tomen conciencia del problema del tráfico de mujeres y de niños”, del que son víctimas entre dos y cuatro millones de personas cada año, según datos de las Naciones Unidas. Añadió que formulará unas recomendaciones a los diputados como que “no se criminalice a las mujeres en situación de prostitución, ya que constituiría una doble victimización contra ellas” y, sobre todo, que “no se legitime la industria sexual mediante la legalización de la prostitución”. “No la legalicen. Todas las víctimas sentimos lo mismo cuando sufrimos 15 o 20 violaciones al día. Solo hay una solución: abolir la prostitución y castigar el proxenetismo ” suplicó Somaly Mam. 

Delitos impunes 

En rueda de prensa, en la Coruña, Somaly Mam insistió en la importancia de la cooperación internacional para perseguir y castigar a pederastas y pedófilos, muchos de ellos europeos. Al respecto, añadió que la mayoría de los que actúan en Camboya son franceses, italianos y australianos, y alertó de que el turismo sexual es una práctica cada vez más frecuente y casi nunca castigada. 

“Antes se iban a Thailandia, pero desde hace un par de años eligen Camboya y Vietman, entre otras razones porque es más barato”, denunció Somaly Mam, quien en su encuentro con los periodistas describió experiencias estremecedoras de niñas que ni han cumplido los diez años. 

“Hace unos meses una niña de siete años fue violada y la sentencia dictaminó que ella había tenido la culpa”, relató después de afirmar que en su país no se puede luchar la corrupción “porque no hay leyes”. A la pregunta ¿Cómo es la vida de esas niñas en los burdeles?. Contesta: “Una auténtica tortura. Si ponen resistencia las pegan, las dejan sin comer o las encierran en jaulas con escorpiones o con serpientes. ” 

“Yo puedo sacar a diez niñas de la prostitución, pero mañana son sustituidas por otras diez”, sentenció tras explicar que el 90 por ciento de la ayuda que recibe su asociación procede de España, Italia, Francia y EE UU, además de la Comisión Europea y Naciones Unidas. 

El turismo sexual 

Recordó que el turismo sexual es otro de los responsables del tráfico de mujeres, por lo que quiso llamar la atención de los gobiernos para que “incrementen las leyes extraterritoriales que permitan la persecución de los agresores sexuales en sus países de origen”. Hace falta coordinar una mayor cooperación, decidir qué hace cada país y civilizar a las personas que viajan a los países pobres con total impunidad para practicar turismo sexual y hacerles saber que existen leyes que castigan a los que abusan de niños, y que pueden ir a la cárcel. Hay que luchar también contra las agencias que organizan estos viajes. 

“En Europa, el tráfico está aumentando y España es uno de los mayores países de tránsito”, ha indicado. Víctima de este tráfico, Mam fue vendida como esclava en varias ocasiones antes de emigrar a Francia, país de origen de su marido, por las amenazas de muerte que recibía de proxenetas camboyanos. 

Mam ha afirmado que su propia experiencia es lo que le da la fuerza de luchar pero admitió que “los traumas nunca se superan”, “hay que aprender a vivir con la ansiedad, el insomnio, la falta de autoestima y la depresión”. 

La organización de Somaly Mam trabaja en diversos países de Asia del Sureste donde acogen a las mujeres “rescatadas” en centros de la asociación que asumen un seguimiento médico, “ya que la mayoría está infectada por VIH”, y una . “Cuando se acaba su formación, llega el difícil momento de la reinserción en la sociedad”. 

Su testimonio 

Tras una intensa lucha contra la prostitución en 1998 se vio obligada a volver de nuevo a Francia, debido a las amenazas que sufría. Ante la pregunta de por qué arriesga su vida de esta manera, contesta: “Mi vida está acabada. Viví el infierno y mi alma está destrozada completamente. Sólo soy Somaly de cara. Mi cuerpo no tiene nada, nada de nada. Mi vida está acabada. Ahora sólo me mueve un objetivo: luchar contra el tráfico de mujeres y todas las formas de esclavitud. Se trata de dar la paz a las demás mujeres, a las niñas. Por eso no temo la muerte. ¿Qué es la muerte? nada, yo ya estoy muerta. ” 

Cuando escucha las historias de las chicas que rescata, cree oír su propia voz. Su historia vuelve. Somaly Mam fue vendida a los 13 años por la familia que la acogía y fue prostituida. Sabe lo que es sentirse humillada, destruida y luego abandonada. Todo a la vez y todo lo mismo. Su historia pudo ser, lo es en parte, una gota de espuma en la marea de niñas asiáticas explotadas sexualmente con la excusa de que tras esos cuerpos no hay futuro. Y con la impunidad de pensar que siempre habrá más. Después de ser explotatada durante ocho años, la camboyana escapó de esa turbia espuma y ahora se dedica a rescatar y ofrecer un futuro y una profesión a chicas forzadas a prostituirse o arrancadas de las redes. 

Con Pierre, el ciudadano francés que le ayudó a salir del infierno, Somaly Mam, de 34 años, es madre de tres hijos: una niña adoptada de 12 años y dos biológicos, uno de 8 y un bebé de 22 meses. En 1996 fundó AFESIP (Acción para las mujeres en situación precaria). A través de ella más de 3.000 camboyanas y vietnamitas han pasado por sus centros. No siempre con un final feliz: muchas han muerto de sida, otras volvieron a la prostitución al regresar a sus pueblos y verse rechazadas. Pero una mayoría ha logrado ser independiente económicamente y ha rehecho su vida. 

Más de doscientas niñas y mujeres estudian o aprenden oficios en sus centros. Son trabajos sencillos: peluquería, confección, cocina, o bien capacitación para llevar granjas o desempeñar trabajos agrícolas. Otras son formadas como monitoras para atender a las nuevas. En el fondo, sólo un grano de arena en el zapato de los traficantes, ya que son más de 50.000 las mujeres que nutren la industria sexual camboyana. Aun así, los traficantes la hostigan y amenazan. Nadie como ella conoce lo miserables que son sus negocios. Pero la ayuda internacional se multiplica desde que obtuvo el Príncipe de Asturias en 1998. Gracias a este respaldo ha abierto otro centro en Siem Reap, junto a los templos de Angkor, enclave turístico adonde las redes trasladan jóvenes vietnamitas como objetos de deseo para viajeros. El nuevo centro tiene capacidad para 50 chicas. Una vez liberadas de las mafias, a las jóvenes se les presta ayuda mientras esperan ser enviadas a su país de origen. 

Ya no hay fronteras y AFESIP trabaja también en Vietnam, Tailandia y Laos. Al principio rescatar a una chica era complicado. En los inicios la propia Somaly iba a los prostíbulos a liberarlas. “Pero jamás he pagado por sacarlas. Habría sido entrar en el juego de la corrupción”. Ahora la policía colabora a través de una unidad antitráfico. Cuando los trabajadores sociales detectan que hay mujeres forzadas en un burdel, la policía hace una redada. “Los trabajadores sociales están delante para evitar que las chicas desaparezcan. Hay mucha corrupción. Luego las chicas vienen a los centros”, dice. 

Hay que organizarse”, argumenta. “En España hay tráfico. Muchas vienen vendidas, se les explota y se les quita el pasaporte; de otras se dice que ejercen una prostitución de lujo y voluntaria. Pero para que algo sea voluntario tiene que haber otras opciones. Es una cuestión de dignidad. ¿Por qué la mujer tiene que vender su cuerpo?” se pregunta. 

“Olvidar es imposible. De joven soñaba con escapar y ayudar a otras chicas”, recuerda. El sueño se ha cumplido, pero sólo en parte. “Mi sueño era más grande, quería hacer más. Quiero más poder para las mujeres, quiero que sean poderosas para que sean independientes. Cuando me llegan niñas violadas y prostituidas, sé lo que han pasado, me identifico y las abrazo. En una he visto mi misma capacidad de superación, quizás sea mi sucesora”, confiesa. Las más pequeñas o vulnerables suelen ir a un centro en el campo. “En seguida juegan entre sí y parecen olvidar, pero si enferman se quiebran, les sale todo. Las mayores vienen peor, pero se rehacen antes”, asegura. “Escucharlas es verme en un espejo. Y tengo dos opciones: dejarlo y continuar con mi nueva vida, o seguir. Elegí lo segundo y tengo que aprender a vivir con sus historias”. 



MARGARITE BARANTKISE

La burundesa que ha hecho de la integración entre hutus y tutsis una auténtica cruzada contra el odio. Vino a Madrid a recoger el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2008. Lo que sigue a continuación es transcripción de sus palabras, un testimonio vivo y excepcional que no tiene desperdicio


Introducción 

Cuando empecé este trabajo, mis hermanos tutsis me trataron como una traidora. Los hutus, mis hermanos en el bautismo, creyeron que era una espía 

No vengo a contaros la miseria de África. Pido a mis hermanos africanos que dejen de presentarse como eternas víctimas. Todos somos creados por el amor de Dios, somos hermanos, príncipes y princesas. Somos hijos de Dios, ciudadanos del mundo, del paraíso. Debemos irradiar la gloria de Dios. Me enfado cada vez que veo a mis hermanos con cara triste porque pierden su vocación. 

Si yo no fuera cristiana, me habría suicidado. Conocéis lo que pasó en Burundi. Cuando yo tenía seis el país sufrió una guerra fratricida; mataron al príncipe, en 1961, al primer ministro, en 1965, los tutsis mataron a sus hermanos hutus en 1972, en 1988 volvieron a matar, en 1993 se mataron mutuamente, fue una crisis que no tiene nombre. 

Soy tutsi, en mi familia he perdido a 62 personas, entre tíos, tías, primos y primas. Sin embargo, nunca he querido ver en mi hermano hutu a un criminal. Porque el bautismo que he recibido me ha convertido en hija de Dios y hermana de todo el mundo. Lo que hago es por estar convencida de que pertenezco a una familia grande y muy noble. Pero mi familia biológica no lo entendió. 

Cuando perdí a los 62 familiares, quise crear una nueva generación. Intenté huir, en el camino protegí a los hutus con los que me encontraba y que estaban en peligro. Los escondí en el obispado, pero mis hermanos de sangre vinieron para asesinarlos. Me ataron y los mataron a todos delante de mí. Asesinaron a 72 personas ante mis ojos. Ante esto, me pregunté si tenía que suicidarme. Había perdido a mi familia biológica (los hutus habían asesinado a mi familia tutsi) y los tutsis mataron a mis hermanos hutus en el bautismo. 

Rechazo social 

El 24 de octubre de 1994 fui a la capilla y dije al Señor: “Tú no eres el Dios amor”. Mientras lloraba, oí la voz de los siete niños que había adoptado, que me dijo: “Sí que es un Dios amor. Estamos aquí todos salvados milagrosamente”. Estaban en la sacristía. Ese día comprendí la alegría de la fe que no engaña. Eran cuatro niños hutus y tres tutsis que yo había adoptado, pero no tenía dónde meterlos. Los hutus no querían saber nada de mí y los tutsis rechazaron a mis niños hutus. Huimos porque éramos rechazados por la sociedad burundesa. 

Sola con esos niños, sin dinero, sin casa, me dirigí al obispo. Empecé con 25 niños, siete meses después eran 300, dos años más tarde eran 4.000. Una década después es una multitud de niños. Porque la guerra duró demasiado tiempo.

Me dije: “Señor, me has dado estos niños, enséñame a educarlos con amor”. Han crecido, algunos son médicos, políticos… hasta soy abuela de más de 50 nietos. Todo esto es motivo suficiente para no llorar a causa de la guerra. Si cada uno de vosotros se pusiera de pie, seríamos capaces de cambiar la faz de la tierra. Porque si uno cree, es capaz de desplazar el odio y el miedo y puede ser el dueño del mundo. 

Un día, un periodista francés llegó a nuestra casa y preguntó a uno de los niños de qué etnia era. El niño lo miró y le dijo: “¿No lo sabes? Somos hutsi-twa-hutu-tutsi-congo-nzungu”. Creo que podemos crear la nueva etnia de los hijos de Dios. 

Un día caí en una emboscada que me habían tendido los rebeldes. Rodearon el coche en el que íbamos. Un rebelde me dijo: “Nos insultas todos los días, te vamos a quemar con tus niños”. Entonces, un niño que miraba a los rebeldes a través de la ventanilla preguntó a uno si era padre. El rebelde le contestó que sí. “¿Le gustan los niños?”, volvió a preguntar el menor. “Sí”, contestó el rebelde. “¿Aun así quiere quemar a los niños?”. “Sois como vuestra madre”, dijo incómodo el rebelde, que nos obligó a bajar del coche y después lo quemaron. 

Los adultos, sobre todo vosotros los occidentales, queréis controlarlo todo en el mundo y por esto hay guerras. Cuando hay una guerra en África, somos todos los que tenemos que compartir la responsabilidad. ¿Por qué hay guerra en Congo? porque es rico y todo el mundo quiere sus recursos. No hay quien tenga el valor de decir: “¡Parad la masacre!”. Ni siquiera los cristianos. 

Guerra política, no étnica 

En Burundi, ¿por qué sufrimos? Porque es un pequeño país por el que todo el mundo quiere pasar para entrar en Congo. Para justificarse, inventan que hay una guerra étnica en Burundi. 

Un día fui a la cárcel, donde voy todos los domingos para visitar a los reclusos. 
Mientras repartía la comida a los presos, oí que me llamaba uno que estaba en una celda de aislamiento. Los funcionarios me dijeron que era la persona que quemó a mis tías. Entonces les dije: “Precisamente a éste es al que quiero ver”. Porque Jesús en la cruz, dijo al buen ladrón “Esta misma tarde estarás conmigo en el paraiso”. ¿ somos capaces de decir lo mismo a las personas que han asesinado a miembros de nuestra familia? Entonces cogí a esta persona y la lavé. Y me preguntó: “Maggy, ¿por qué haces todo esto?”. Le contesté: “Porque creo en el hombre”. 

El que hoy es criminal podrá hacer cosas maravillosas mañana, ya que Dios lo ha salvado. Y la imagen de Dios nunca se nos quita. Esta persona, este criminal, se ha convertido en mi hermano, es un digno padre de familia, un día me dijo: “Tu perdón me ha resucitado y me ha dado también la dignidad”. 

El amor siempre triunfa 




Un día viajaba a Tanzania cuando me encontré por el camino en mitad de la selva con un joven de 17 años con un arma. Me obligó a detener el coche y pidió que me arrodillara. Entonces le dije: “No, hijo mío, ninguna madre en el mundo se arrodilla delante de su hijo, menos aún cuando tiene un arma”. Y añadí: “Vete a preguntar a la persona que te dio el arma dónde están sus hijos. Están estudiando en el extranjero, quizás en Bruselas, Montreal o en París”. Le miré y ví que estaba llorando. Le dije: “Tira este arma y ven conmigo, te voy a dar una identidad, una dignidad”. Hace diez años que es mi chófer, es padre de familia, está casado y tiene dos hijos. 

Recuperemos nuestra identidad de hijos de Dios y triunfará la alegría en todo el mundo. Porque los hay que mueren por exceso de comida mientras otros mueren por falta de alimento. Lo que mata a algunos podría salvar a otros. 

Tengo tres mensajes. El primero a los misioneros que habéis dado vuestra vida por África, para anunciar la Buena Nueva del amor. Gracias de todo corazón por haber dado vuestra vida por África. Estoy segura de que dará frutos. No os amarguéis al ver Congo en guerra, Chad, Ruanda, Burundi, Uganda en conflicto. No, Dios que es amor, está allí porque vosotros habéis sembrado el amor. 

El segundo mensaje es para vosotros, pueblo español. No reneguéis de vuestra identidad cristiana. Gracias por haber enviado a vuestros hijos para transmitirnos el mensaje de Cristo a África. Sois nuestros hermanos y seremos hijas e hijos orgullosos y dignos de este mensaje que nos habéis transmitido. 

El tercer mensaje es para vosotros, mis hermanas y hermanos africanos. África no está perdida. Estad orgullosos de este continente, que acogió a Jesús cuando tuvo que huir a Egipto. Contamos con vosotros, intelectuales africanos. No olvidéis que este continente espera a los médicos, las enfermeras, los profesores universitarios. Volved hermanos, volved hermanas. África es nuestra madre, y cuando una madre está enferma, necesita el apoyo de sus hijos. 


Injusticia social 

El conflicto no fue étnico sino de injusticia social. Ahora el problema es político. 

Cuando voy a Bruselas, los congoleños me dicen que soy tutsi y yo les contesto inmediatamente: “Alto, no he venido a atacar a vuestro país”. Lo que hay que ver en el otro es a un ser humano y crear entre todos un paraíso en este mundo. 

Si en la vida hay Dios, festejamos siempre la resurrección. Yo vivo en medio de sufrimientos terribles, tengo niños sin manos, sin ojos, niños que fueron violados, niños soldados, enfermos de sida. En 1996 mataron a mucha gente y enterré a 55 personas en una fosa común. 

Dije: “No, Señor, no es cierto. Si eres un Dios amor, ¿por qué me castigas?”. Perdí la voz, durante un mes no podía hablar. Me retiré a un convento de carmelitas polacas, donde estuve un mes pidiendo a Dios que me diera mucha fuerza. Así fue como fundé la Casa Shalom, que significa Paz, para decir no al odio fratricida, no a la muerte, y sí a la vida y al amor 

Fe y educación 

Algunos niños llegan con muchas heridas y tardan mucho tiempo en confiar en los adultos. La guerra ha destruido todos los valores de compasión. 

Es difícil tener esperanza para los jóvenes. Todos ellos se preguntan dónde van a encontrar un trabajo, cómo van a vivir dignamente. Sé que se puede cambiar esta mala situación en otra más digna. Es demasiado trabajo. 

Conversión del corazón 

Sólo se puede dar lo que se tiene. Hay mucha gente que llega a nuestro país y les pregunto a qué han venido. No tienen idea de la dignidad del que vive en la pobreza. Si vamos al país de alguien sin considerarlo nuestro hermano, igual que nosotros, entonces vamos a humillarlo. 

Me peleé con una ONG. Cuando hay guerra, vemos a mucha gente huyendo de los combates. Pero algunos tratan a las personas que huyen como ganado, no como seres humanos, pedí a esta ONG que se marchara. Y me preguntaron que quién me había dado el permiso para detener su trabajo. Contesté: “Dios”. Porque estos 
hermanos no podían dormir debajo de las lonas que desprenden muchísimo calor de día y por la noche no protegen del frío. Luego, enferman. 

Es la misma pelea que tengo con Unicef. ¿Sabéis cuál es el sueldo de un funcionario de Unicef en un país en guerra? La miseria de nuestros hermanos, se convierte en un negocio. 

Cada día es preciso golpearse el pecho y decir al Señor: “Ayúdame y muéstrame lo que hay que hacer, pues no es fácil”. Podríamos hacer un paraíso si nos convirtiéramos todos los días.


TESTIMONIO de la MADRE TERESA de CALCUTA SOBRE los POBRES


Muchos se quedaron totalmente sorprendidos al ver cómo una familia de ese nivel no había comprado trajes ni había organizado fiestas con motivo de la boda. Después les pregunté: ´¿Por qué lo han hecho?´. Esta fue la extraña respuesta que me dieron: ´Nos amamos tanto que queríamos dar algo a otros para comenzar nuestra vida en común con un sacrificio´…




* Hace unas semanas, dos jóvenes vinieron a nuestra casa para ofrecerme mucho dinero para dar de comer a la gente. En Calcuta damos de comer a 9 mil personas al día. Querían que el dinero se destinara para alimentar a esta gente. Les pregunté: “¿De dónde han sacado tanto dinero?”. Ellos me respondieron: “Nos acabamos de casar hace dos días. Antes de la boda, decidimos que no compraríamos trajes para la ceremonia ni para la fiesta. Queremos darles a ustedes el dinero”. Para un hindú de clase alta esto es un escándalo. 


* Muchos se quedaron totalmente sorprendidos al ver cómo una familia de ese nivel no había comprado trajes ni había organizado fiestas con motivo de la boda. Después les pregunté: “¿Por qué lo han hecho?”. 
Esta fue la extraña respuesta que me dieron: “Nos amamos tanto que queríamos dar algo a otros para comenzar nuestra vida en común con un sacrificio”. Me impresionó mucho el constatar cómo estas personas estaban hambrientas de Dios. Una manera de manifestarse el amor mutuo era hacer ese sacrificio enorme. Estoy segura de que los occidentales no pueden entender lo que significa esto. En nuestro país, en la India, sabemos lo que significa no tener vestidos y fiestas para la boda. Sin embargo, estos dos jóvenes tuvieron el valor de comportarse así. Esto es verdaderamente un amor en acción. Y, ¿donde comienza este amor? En la propia casa. ¿Cómo comienza? Rezando juntos. Una familia que reza unida permanece unida. Y, si permanece unida, entonces se amarán unos a otros como Dios nos ama. 


* En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa para contarnos el caso de una familia hindú de ocho hijos. No habían comido desde hacía ya varios días. Nos pedía que hiciéramos algo por ellos. De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. Vi cómo brillaban los ojos de los niños a causa del hambre. La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió. Cuando regresó le pregunté qué había hecho con una de las dos raciones de arroz. Me respondió: “Ellos también tienen hambre”. Sabía que los vecinos de la puerta de al lado, los musulmanes, tenían hambre.Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás que por la acción en sí misma. En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad no pensamos en los demás. Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había comido desde hacía varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás, tenía el valor de compartir. 

Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo. Y yo respondo: “Cuando tú y yo aprendamos a compartir”. Cuanto más tenemos, menos damos. Cuanto menos tenemos, más podemos dar. 


* En una ocasión, en Calcuta, no teníamos azúcar para nuestros niños. Sin saber cómo, un niño de cuatro años había oído decir que la Madre Teresa se había quedado sin azúcar. Se fue a su casa y les dijo a sus padres que no comería azúcar durante tres días para dárselo a la Madre Teresa. Sus padres lo trajeron a nuestra casa: entre sus manitas tenía una pequeña botella de azúcar, lo que no había comido. Aquel pequeño me enseño a amar. Lo más importante no es lo que damos, sino el amor que ponemos al dar. 


* Ustedes conocen a los pobres de su zona. Saben que se encuentran precisamente aquí en Roma, en Nueva York, en Londres y en otros sitios. 

Nuestras hermanas dan de comer a los hambrientos de esta ciudad. Hay personas que duermen por las calles. Quizá se sorprendan al ver a personas como ustedes que duermen arropados por cartones, temblando por el frío. ¡Esto sí que hace sufrir!”. Tienen que tener un amor tierno, tienen que reconocer al pobre donde quiera que vivan. 

En la India, es maravilloso ver a hindúes y musulmanes que se preocupan por los pobres. También aquí, al igual que en muchos lugares, la gente se hace más consciente de la necesidad de compartir la alegría de amar. 
Pero, ¿dónde comienza este amor? En casa. No podemos dar lo que no tenemos. 

Y yo rezo para que este amor pueda comenzar. La oración da un corazón transparente. Y un corazón transparente puede ver a Dios. Sólo podemos ver a Dios si hacemos algo por alguien. Tienen que saber quién es ese “alguien” y quién lo ha creado. A los pobres no les hace falta demasiado, lo que necesitan es ternura y amor. 


* Una vez recogí a un hombre en un desagüe abierto en Calcuta. Había visto que algo se movía en el agua: al quitar la suciedad me di cuenta de que era un hombre. Lo lleve a nuestra casa para moribundos. Tenemos un lugar para personas en esta situación. En todos estos años hemos recogido por las calles de Calcuta a 45 mil personas como esta. De estas, 19 mil han muerto rodeadas de amor. 

De modo que lleve a aquel hombre a nuestra casa. No blasfemó, no gritó. Su cuerpo estaba totalmente cubierto de gusanos. Lo único que dijo fue: “He vivido toda mi vida en las calles como un animal. Y ahora voy a morir como un ángel, amado y atendido”. Después de tres o cuatro horas murió con la sonrisa en los labios. Esta es la grandeza de nuestra gente. 


* Últimamente vienen muchos jóvenes a trabajar a Calcuta con los moribundos, con los leprosos, o en la casa para los niños. Un día llegó también una muchacha de la Universidad de París. En su rostro se podía ver una profunda preocupación. Pero después de algunas semanas de trabajo con los moribundos, dijo: “He encontrado a Jesús”. “¿Dónde?”, le pregunté. Ella me dijo: “Lo he encontrado en la casa de los moribundos”. “Y, ¿qué has hecho?”. “Me he confesado por primera vez después de quince años y he enviado un telegrama a mis padres porque he encontrado a Jesús”. En sus países, en Europa, en América, no sé si la gente muere de hambre pero yo veo una pobreza todavía más difícil de extirpar: la soledad de quienes son marginados, la sensación de no sentirse deseado, amado, el verse abandonado. Insisto en que hay que ver, tocar y amar, pues, si no nos aman, no podemos amar. 


* También hoy tenemos muchos sufrimientos, muchos problemas. Lo que yo he visto es increíble. Nuestra gente sufre todavía mucho. Nuestro deber es ayudarles a compartir con ellos la alegría de amar, pues amándoles amamos a Cristo. Y, cuando llegará el día en el que regresaremos a la casa de Dios, Cristo nos dirá: “Tenía hambre y me diste comer; estaba desnudo y me vestiste, no tenía casa y me diste un refugio”. El hambre no es sólo de pan, el hambre es de amor. 


* Un día estaba recorriendo las calles de Londres y vi a un hombre totalmente borracho. Tenía un aspecto triste y miserable. Me acerqué a él y le tome su mano -mi mano siempre está caliente-, la apreté y le pregunté: “¿Cómo está?”. Me respondió: “!Ah!, ¡hace mucho tiempo que no sentía el calor de una mano humana!”. Y su rostro se iluminó. Su cara era diferente. Lo único que quiero decir es que los pequeños detalles, hechos con gran amor, llevan a la alegría y a la paz. 


* En Australia trabajábamos con los aborígenes. Nuestras hermanas van a visitar a las familias de estas personas que no tienen a nadie que les ayude. Lavan la ropa, les ayudan a limpiar, etc. Un día fui a la casa de un señor y le pregunté si podía limpiar su casa. Él respondió: “Yo estoy bien”. Le dije: “Pero estará todavía mejor si me dejara limpiar”. Pude ver que en la habitación había una gran lámpara llena de polvo. De modo que le dije: “Nunca enciende esa lámpara”. “¿Para quién? -me respondió-, durante años enteros nadie ha venido a verme”. “Y, si las hermanas vienen a verle, ¿encenderá la lámpara?”, le pregunté. Me dijo que sí. Las hermanas comenzaron a visitarle. Me olvidé totalmente de aquel hombre y de su lámpara. Tres años más tarde, el señor me mandó a las hermanas con un mensaje: “Díganle a mi amiga que la lámpara que alumbró mi vida todavía está encendida”. Ésta es la grandeza de nuestra gente. Si llegamos a conocerles, los amamos, y si los amamos realmente, amamos a Cristo. Ciertamente Jesús está allí. Él lo dijo: tiene que ser así. Y, por este motivo, Jesús se ha hecho pan de vida para satisfacer su hambre de nuestro amor humano. 
De modo que ayudémonos mutuamente a llevar este amor de Cristo al mundo. El mundo es lo que espera de nosotros. Enséñenlo a los jóvenes. Ellos quieren hacer algo. Ayúdenles. Verán que seremos capaces de cambiar esta fase horrenda que atraviesa el mundo


SUU KYI, La MADRE CORAJE BIRMANA

Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz, presa de conciencia bajo arresto domiciliario desde 1989, dirige el movimiento a favor de los derechos humanos y la democracia en Birmania. Su vida, como su obra escrita, es una estremecedora expresión de la fortaleza moral y la fe en la no violencia. El mejor punto de partida para entender su vida y sus ideales es Mahatma Gandhi, cuyo modelo de resistencia pacífica ha adoptado. Los militares birmanos tomaron el poder en un golpe de Estado de 1962, dirigido por el general NeWin. Han pasado más de 40 años y los gobiernos “democráticos” siguen haciendo excelentes negocios con la dictadura militar, a pesar de haber ganado democráticamente Suu Kyi las elecciones de 1990. El 8 de Agosto de 2003 se cumplió el 15 aniversario de la masacre del régimen militar que asesinó a miles de manifestantes pacíficos.


Acontecimiento que llevó definitivamente al compromiso de Suu Kyi con su pueblo. En pocos días fueron asesinadas 10.000 personas y el mundo exterior sabe poco acerca de este hecho que aconteció un año antes de la matanza de Tiananmen. Las únicas imágenes que muestran lo ocurrido son propiedad de la empresa japonesa NHK que han impedido que sean emitidas por las televisiones de Occidente para no desestabilizar el régimen militar. Las prisiones de Rangún están llenas de miles de opositores al régimen. Según Naciones Unidas miles de personas han sido torturadas, y sometidas a la esclavitud, algunas incluso por cantar una canción a favor de la libertad. Birmania, según dice Amnistía Internacional, es una prisión sin rejas. 

Suu Kyi no ha abandonado el sendero trazado por Gandhi y ha llamado a su pueblo, especialmente a los jóvenes, a no recurrir a la violencia. “No creo en la lucha armada porque perpetúa la tradición de que quien mejor empuña las armas, ejerce el poder. Eso no ayuda a la democracia. La no violencia significa una acción positiva…No es que uno se quede sentado sin hacer nada…sino hacerlo de una forma no violenta”, plantea. Como Gandhi, Suu Kyi confía en la capacidad humana para el cambio y busca transformar al opresor, no destruirlo. 

Hasta su regreso a Rangún en marzo de 1988, al enterarse de que su madre acababa de tener un derrame cerebral, Suu Kyi había pasado la mayor parte de su vida en el extranjero. Su padre, el general Aung San, héroe nacional y arquitecto de la independencia de Birmania del dominio británico, había sido asesinado cuando ella era niña y Suu Kyi pasó gran parte de su adolescencia en la India, donde su madre era embajadora. Fue allí donde se comenzó a interesar por las enseñanzas de Gandhi. 

En 1964, viajó de Nueva Delhi a Oxford, en cuya universidad estudió filosofía, política y economía. Al graduarse, trabajó brevemente como asistente de investigación en la Universidad de Londres y después pasó tres años en Nueva York, trabajando para las Naciones Unidas. En 1972, se casó con Michael Aris, un académico británico -nacido en Cuba- a quien había conocido en Inglaterra. Suu Kyi sólo puso una condición al matrimonio: “Sólo te pido una cosa. Si algún día mi pueblo me necesita, me ayudarás a cumplir mi deber”, le escribió a Aris desde Nueva York. El momento llegó dieciséis años después, cuando sus hijos Alex y Kim tenían 15 y 11 años, respectivamente. 

SACRIFICIOS EN POS DE LA DEMOCRACIA FRENTE A LA DICTADURA 

Mientras Suu Kyi cuidaba a su madre, una ola de protestas estudiantiles contra el régimen del general NeWin comenzó a tomar fuerza en Rangún. En julio de 1988, NeWin abandonó el poder, tras haberlo ejercido durante 26 años. Poco después, millones de personas comenzaron a manifestarse en todo el país a favor de la democracia. Como consecuencia, el ejército intervino y se estima que miles de personas perdieron la vida asesinadas. 

A finales de agosto, Suu Kyi se dirigió a cerca de medio millón de birmanos frente a la pagoda de Shwedagon, en Rangún, abogando por el paso a la democracia. En septiembre, cuando la actual junta militar estableció el Consejo de Ley Estatal y Restauración del Orden, se estableció la Liga Nacional por la Democracia, que ella pasó a dirigir. 

A la muerte de su madre, en diciembre de 1988, Suu Kyi incrementó sus actividades políticas, pronunciando discursos en varias partes del país. Tras presenciar cómo los tanques birmanos aplastaban a miles de estudiantes en las calles de la capital, en agosto de 1988, La Dama reunió a cientos de miles de personas en un mitin y prometió con un nudo en la garganta llevar al país a «su segunda independencia» sin derramar una gota de sangre. 

Suu Kyi se ha declarado en huelga de hambre en varias ocasiones para pedir que la encierren en la cárcel con sus seguidores algo que el Gobierno no se atreve a hacer siendo como es la hija del héroe nacional; ha dormido durante semanas en su coche frente a controles militares que bloqueaban su paso y ha permanecido seis de los últimos 11 años encerrada en su casa, sin ver crecer a sus dos hijos, Kim, de 23 años, y Alexander, de 28 años. Suu Kyi declaraba: “No me gusta utilizar la palabra sacrificio. Siempre he dicho que la vida es una elección y yo he elegido implicarme en el movimiento por la democracia en Birmania. Nadie me ha forzado a hacerlo. No estaría bien decidir que vas a hacer algo y después decir: `Oh, cuánto estoy sacrificando`. Si te sientes así lo mejor es que no te impliques. Gran parte de nuestro pueblo ha sufrido durante esta lucha y puedo decir sin temor a equivocarme que muchísima gente ha sufrido más que yo, mucho más. No tengo ningún derecho a quejarme. Si lo hiciera no estaría siendo seria en mi compromiso”. 

En abril de 1989, se enfrentó a un grupo de militares que tenían la orden de dirigir contra ella sus rifles durante una manifestación. Un mayor del ejército intervino y le salvó la vida. En julio de 1989, comenzó su primer arresto domiciliario, que duró hasta 1995. En mayo de 1990, la Liga Nacional por la Democracia ganó más del 80% de los escaños para la Asamblea Nacional -a pesar de que 93 partidos presentaron candidatos- pero la junta militar se negó a reconocer los resultados. 

En 1991, se le concedió, en ausencia, el Premio Nobel de la Paz “por su lucha no violenta por la paz y los derechos humanos”. El presidente de la República Checa, Vaclac Havel, quien había apoyado su candidatura al premio, la llamó “un extraordinario ejemplo del poder de los desposeídos”. “A Aung San Suu Kyi no se le puede callar por la fuerza porque dice la verdad y porque sus palabras reflejan conceptos birmanos y universales fundamentales. Ella habla a nombre de todos los que buscamos la justicia”, agregó. 

En marzo de 1999, su esposo Michael Aris murió de cáncer en Oxford, Reino Unido. Durante varios años, la junta no le había permitido visitar a Suu Kyi en Birmania y, a pesar de las gestiones de su familia y de diversas personalidades internacionales, tampoco le permitieron hacerlo cuando sabía que estaba muy enfermo. A ella, sin embargo, le dijeron que si quería podía viajar a Inglaterra para visitarlo en su lecho de muerte. Suu Kyi, quien durante años se había negado a abandonar Birmania a cambio de su libertad, se despidió de Aris en silencio, meditando. Michael Aris trabajó en la recopilación y selección de los escritos de su mujer en un estupendo libro titulado: “Libres del miedo” 

GOLF Y BANQUETES 

La vida, entre tanto, es mucho más fácil para los generales corruptos, que siguen llenando sus bolsillos hasta la saciedad. Los dictadores birmanos han ocupado los antiguos palacios reales, se construyen mansiones y viven una vida social de fiestas y banquetes en la que no falta el golf, su pasión favorita. 

Y así, entre partida y partida, dirigen el país a capricho, cambiando, por ejemplo, los nombres de cientos de ciudades, pueblos o templos. La denominación oficial de Birmania es desde 1989 Myanmar, y Rangún ha sido rebautizada como Yangún. El propio nombre de la institución con la que el régimen reprime al pueblo, el Consejo para la Restauración de la Ley y Orden Estatal (SLORC), lleva ahora el título más políticamente correcto de Consejo para la Paz y el Desarrollo. 

Nadie puede hacer un negocio en este país sin la venia de sus dictadores, que controlan el 100% de una economía mantenida en dos terceras partes con actividades ilegales, ya sea droga o contrabando. 

El 40% del presupuesto nacional va directamente al Ejército, mientras el sistema sanitario está en ruinas, cientos de adolescentes abandonan el país cada mes para prostituirse en China o Tailandia y casi 80 bebés de cada mil mueren antes de cumplir los dos años de edad. 

Ningún birmano habla de política o critica al Gobierno cuando hay otro compatriota delante, aunque sea un hermano o el mejor amigo. Myanmar es un país de espías. «Cada noche nos hacen escribir un informe detallado sobre lo que han hecho los turistas. Muchas veces es incómodo. Cenamos con nuestros clientes y ahí están, en la mesa de al lado, los espías del Gobierno», cuenta un joven guía turístico. 


NIÑOS SOLDADOS TRATADOS CON BRUTALIDA

También es un país de esclavos. Viajando por carretera por el interior del país se puede ver a cientos de personas, muchas de ellos niños, picando piedras y trabajando en la construcción de carreteras. El Gobierno ha creado un sistema de trabajos forzados. 

Los niños soldados son sometidos a una vida de constante brutalidad, asegura HRW (Human Rights Watch). Muchos niños tratan de desertar. Si son capturados, se los somete a tratos aun más crueles e incluso a ejecución, según un informe de 220 páginas elaborado por HRW y titulado “Mi rifle era más alto que yo: niños soldados en Birmania.” Otros también piensan en escapar, pero terminan suicidándose por temor de que sus superiores cumplan con su amenaza de tomar represalias contra sus familias en caso de deserción, asegura el informe. Birmania tiene malos antecedentes en materia de derechos humanos, pero su historial como reclutador de niños soldados es el peor del mundo,”dijo la directora de la División de Derechos Infantiles de HRW, Jo Becker. 

Las organizaciones insurgentes también reclutan niños, pero mucho menos que el ejército regular, que cuenta en total con 350.000 efectivos, el doble que en 1988, cuando la actual junta militar se hizo cargo del gobierno. HRW calcula que entre 6.000 y 7.000 menores revistan en filas rebeldes. Según HRW, oficiales de reclutamiento suelen acudir a estaciones de tren, puestos de control en las carreteras y festivales para identificar a posibles niños soldados, a quienes solicitan documentos de identificación. Si no los tienen, y generalmente es así, los ponen ante la alternativa de enrolarse o, de lo contrario, ser encarcelados. Si aún se resisten a las amenazas, los conducen a una base militar donde los golpean hasta que aceptan la oferta. En los documentos de reclutamiento se les registra siempre con una edad falsa. Una vez reclutados, muchos son confinados en campamentos militares donde se los obliga a trabajar sin recibir compensación alguna y sin permitírseles ningún contacto con sus familias. 

Un niño dijo a los investigadores que sufrió una paliza cuando tenía 14 años por negarse a ejecutar a un civil. Uno de 13 años y otro de 15 afirmaron haber sido obligados a participar en la masacre de 15 mujeres en el estado de Shan. 


LOS NEGOCIOS DE NUMEROSAS MULTINACIONALES, PILAR DE LA DICTADURA MILITAR

Birmania es un país empobrecido a pesar de poseer recursos extraordinarios como petróleo, gas, extensos bosques de teca, etc. Esta nación saqueada durante más de 100 años de dominio imperial británico. Una larga lista de multinacionales europeas y estadounidenses se han puesto en primera línea para negociar con el régimen militar. De hecho, algunas ya lo hacían antes de que Aung San Suu Kyi ganara en 1991 el Premio Nobel de la Paz y el mundo comenzara a prestar más atención a lo que sucedía en Birmania. 

«Las multinacionales que como Pepsi o Texaco invierten en mi país no entienden que sólo alargan la agonía de mi pueblo, que los beneficios no llegan nunca a la gente», dice Voz sin miedo, como también llaman los birmanos a su heroína. La líder opositora birmana y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi considera que la empresa TotalFina Elf es el mejor pilar del gobierno militar encabezado por el general Than Shwe. 

Según el “Libro negro de las firmas de marca” de los periodistas austriacos, Klaus Werner y Hans Weiss, el grupo francés TotalFinana ELF sigue haciendo negocios en Birmania directamente involucrado en el negocio del petróleo. Estos dos investigadores austriacos que han pasado una larga temporada documentándose sobre estas prácticas de rapiña de las multinacionales, aseguran que en Birmania es imposible hacer negocios si no se apoya directamente al gobierno militar y al sistema de violación de derechos humanos. Denuncian que la marca suiza de lencería Triumph posee una fábrica en Birmania situada en unos terrenos de alquiler del régimen dictatorial, que basa su poder en el uso sistemático del trabajo forzado y de la tortura. 

El 7 de setiembre del año 2000 un Juez federal de Los Angeles emitió un fallo por el que la multinacional Unocal Corp.–uno de los mayores inversores estadounidenses que operan en Birmania– fue declarado exento de responsabilidad en la violación de derechos humanos durante la construcción del gasoducto de Yadana, por la que había sido denunciada. Unocal posee el 28,6% de las acciones del consorcio que realizó las obras culminadas en 1998. Los abogados que representan a los aldeanos birmanos que presentaron la demanda en 1996, aduciendo haber sido forzados por los militares a trabajar en el proyecto o haber sido atemorizados por negarse a hacerlo, dijeron que apelarían la decisión. Unocal no negó estar enterada de que existió violación a los derechos humanos por parte del gobierno anfitrión durante el proyecto. Sin embargo, de acuerdo con la decisión judicial, no se comprobó que la empresa conspiró con los militares para forzar a los aldeanos a trabajar. La cuestión es si la justicia puede aceptar la “omisión” de una poderosa transnacional en un caso relacionado con la violación de derechos humanos, especialmente cuando sus actividades se ven favorecidas por quienes son responsables de tales actos. 

Marco Simons, portavoz de Earth Rights y autor de un informe en agosto de 2001 sobre Birmania, declaraba: “mantenemos las alegaciones de violación de los derechos humanos y de trabajo forzado en Birmania”. Jean-Pierre Cordier, el Presidente del Comité ético de TotalFinaElf, acerca del legitimado y el apoyo indirecto concedido a la dictadura birmana, declara: “TotalFinaElf es una empresa industrial y, como tal, no tiene que sustituir a los organismos internacionales tipo ONU, o Estados (tiene la nacionalidad francesa) para juzgar el carácter seleccionable de un país para su inversión. No tenemos ni legitimidad, ni competencia para llevar un juicio sobre la acción de los Estados en los cuales trabajamos.” 

Recuérdese que, el consorcio de explotación llevado por TotalFinaElf invirtió en torno a mil millones de dólares desde 1995 en Birmania. En un comunicado de prensa común, la Federación internacional de las ligas los derechos humanos y Acciones Birmana recuerda que los cargos electos de la Liga Nacional para la democracia (NLD), vencedores a las elecciones de 1990 con más de un 80% de los escaños piden el paro de toda inversión en Birmania y la instauración de sanciones económica frente al régimen militar birmano… Una llamada no oída hasta ahora por la Comunidad internacional, aunque la OIT en una Resolución adoptada el 30 de noviembre de 2000, pero no vinculante indica “al conjunto de los Gobiernos, de las organizaciones internacionales y sociedades privadas que deben revisarse sus relaciones con el régimen birmano debido al recurso sistemático al trabajo forzado”. 

Por otra parte la OMC (Organización Mundial del Comercio) ha decidido que los gobiernos no pueden oponerse al comportamiento de empresas que comercian con brutales dictaduras como la de Birmania, ya que ello constituiría un “obstáculo al libre comercio”. En 1996 Massachussetts sancionó una ley que intentaba disuadir al gobierno de dicho estado a hacer compras a empresas que negociaran con Myanmar (Birmania) como una manera de reaccionar contra la dictadura militar de dicho país. Esta ley era similar a las leyes anti-apartheid destinadas a África del Sur en los años 80. Sin embargo las empresas afectadas utilizaron a la OMC para atacar esta ley porque violaba las reglamentaciones de compras por ella establecidas. Por otra parte, China, Thailandia e Indonesia miembros del ASEAN (órgano económico del la zona) canalizan inversiones de empresas occidentales, para saltar el embargo y no renunciar a condiciones de explotación tan “favorables”. Algunas de estas empresas son: Total (Petrolera, Francia), Unocal (Petrolera, USA), Premiere Oil (Petrolera, UK) Procter & Gamble , Canterpillar (Maquinaria pesada), Sony (Electrónica, Japón). 


SONIA MARMOLEJOS, LA DOMINICANA QUE AMAMANTÓ A LOS HUÉRFANOS DEL TERREMOTO

‘Sonia Marmolejos dejó en su casa a su bebé recién nacido, tomo un autobús del transporte público y se trasladó al hospital Darío Contreras, para amamantar a niños haitianos víctimas del terremoto que están internos en ese centro traumatológico’.

Fraternidad. La madre dominicana Sonia Marmolejos da el seno a un bebé haitiano que sufrió lesiones en su cráneo debido el terremoto que azotó a Puerto Príncipe, y cuya madre se encuentra en estado de gravedad en el hospital de Jimaní. 



HAY UNA FRASE QUE REZA “NO HAY NADIE TAN POBRE QUE NO PUEDA DAR UNA SONRISA, NI NADIE TAN RICO QUE NO LA NECESITE”. 

La madre dominicana alimentó a varios de los más de 20 niños del vecino país internos en el Darío Contreras por lesiones que sufrieron al caer sus viviendas en Puerto Príncipe, fruto del devastador sismo en Puerto Príncipe. 

MI QUERIDA SONIA MARMOLEJOS:

Hoy me siento tan orgullosa de ser Dominicana! 

Tantos años de ocupación, de luchas raciales, de negociaciones diplomáticas, maltratos, odios, saqueos, maltratos a la naturaleza, hambre, enfermedad, irrespeto a los mas mínimos derechos humanos, desperdicios, dinero mal invertido en tantos profesionales insensibles que han estudiado desde la Sorbona hasta Harvard… y en un instante, apareces tu: Una mujer simple, pero “pechua”. Surges de la nada, con una fuerza interna inexplicable, le das una patada a un terremoto de 7.4, levanta tu pecho firme, expones tus dientes al sol y te conduces hacia el hospital Dario Contreras y al de Jimaní. No tienes dinero, pero le ofreces a los niños haitianos afectados por el terremoto, tu hermosa sonrisa y la tibia leche de tus senos. 


Y NUESTRO HOMENAJE A MILES DE MILLONES DE MUJERES QUE DESDE LA SENCILLEZ Y SIN RESENTIMIENTOS, ENTREGAN TODOS LOS DÍAS SU VIDA SIENDO LUZ EN UN MUNDO QUE SÓLO CREE EN EL PODER PARA CAMBIAR

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