MATANZA DE LOS INOCENTES. NIÑOS DE LA CALLE

Portada del periodiquillo CHICALLE, medio de comunicación de los niños de la calle, editado en Cochabamba, Bolivia. En el puede verse ( hacer clic sobre la imagen) un niño crucificado con el cartel: JUSTICIA , NO MAS MUERTE A LOS NIÑOS DE LA CALLE.

En el periódico se dice: Protesta de los CHICALLES de Brasil, por la muerte de muchos chicos de la calle. Un “crucificado”  en reclamo de justicia por los chicalles muertos por grupos de exterminio (MATANZA). Están en Brasil, Colombia, Guatemala, Bolivia…


MÁS de 150 MILLONES de NIÑOS VIVEN en la CALLE
Cuando decimos niños, decimos niños. De la misma dignidad que nuestros hijos únicos. Ya sé que todo esto lo sabemos. Pero saber no es lo mismo que tener conciencia. 
Están en Manila, Sao Paulo, Lima y Beijing. Están en Medellín, Calcuta, Johannesburgo, Nairobi, Dakar o Kinshasa. Pero también están en Londres, Nueva York, Roma o Madrid. Son los gamines, los rateros, los comediantes, los meninos de la rua, … Sobreviven en los basureros, en las estaciones, en los puertos, en los puentes, … en todo tipo de actividades generalmente ilegales. Porque no se ha ilegalizado en serio ni la injusticia, ni la miseria, ni el hambre, ni la esclavitud, ni el maltrato, ni la guerra,…ni este asesinato sistemático de la infancia. 

Hay cuatro países conocidos por los asesinatos, ejecutados a sangre fría, de los niños de la calle: Brasil, Colombia, Guatemala y Honduras. 

Este mundo sin alma tiene a más de 150 millones de niños huérfanos, viviendo invisibles en el monstruo de la calle de las grandes ciudades. 

Canción para un Niño en la Calle

(A.Ritro – Frag. del poema “Hay un Niño en la Calle” de A.Tejada
Gómez)

A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle…
¡Hay un niño en la calle!

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.

A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle…
¡Hay un niño en la calle!

No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
Golpeándonos el pecho con un ala cansada;
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón, apenas, una mala palabra.

A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle…
¡Hay un niño en la calle!

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle,
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
Mirándonos a todas con fábula en los ojos,
Un relámpago trunco les cruza la mirada,
Porque nadie protege esa vida que crece
Y el amor se ha perdido, como un niño en la calle…

A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle…
¡Hay un niño en la calle!

REFLEXIÓN

Bogotá, Caracas, Lima, Recife, Natal, Salvador…

¡Señor perdónalos i. Ellos no son culpables.

 Esos millares de “niños salvajes” son inocentes.

Viven solos, abandonados, sin padres… En aquella ciudad me dijeron que había tres mil; en otra, siete mil; en esta última de diez mil a quince mil.

Los vi en Caracas, al amanecer, que comían en los botes de la basura, como animales hambrientos, los desperdicios que los ricos habían tirado.

Los que dormían en el suelo, en la acera, a las dos de la madrugada, cuando llegué a Recife. Conté trece que estaban semidesnudos acurrucados unos contra otros, Sus edades podían oscilar entre seis y trece años.

Los limpiabotas de Limas de Brasilia, de Rio, de Bogotá…

Sebastián que gana unos 25 pesos al día, que mantiene a su hermana de 7 años, para quien ha construido él personalmente, a sus 12 años, una barraca de tablas viejas, en la que se acuestan todas las noches. Víctor, que a los 12 años me enseñaba su credencial profesional de pintor de brocha gorda… y que trabajabas desde hacía más de cuatro años, de ocho a diez horas diarias.

Señor, esos millares de “niños salvajes” son inocentes. Y nosotros, tan tranquilos. Si se rebelan, cuando sean mayores, nuestros policías los arrestarán, nuestros tribunales los condenaran. Además, una gran parte de ellos morirá incluso antes de soñar en una revolución posible.

¿Y si Herodes, hoy, Señor, fuera yo?… Yo que pertenezco a ese veinte por ciento de la población mundial que dispone, con la mayor tranquilidad, de más del ochenta por ciento de la riqueza del globo.

José Bouchaud

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