Niños explotados: el precio de extraer oro en Tanzania

 De acuerdo a datos de la OMT el 20% de los niños de entre 5 y 17 son víctimas de la esclavitud infantil en Tanzania.

Richard tenía 9 años cuando un alud de tierra cayó sobre él, sepultándolo casi por completo, mientras trabajaba en una mina de oro de pequeña escala en el sur de Tanzania.

Ahora, un año y medio después, aún padece de dolor en el torso al caminar, debido a heridas internas que le dejó el accidente.

Según un reporte de Human Rights Watch, historias como la de Richard son bastante comunes en la Tanzania rural, donde pequeños poblados surgen alrededor de las minas artesanales que emplean niños de hasta 8 años para realizar trabajados pesados y extraer el mineral con mercurio, un elemento químico altamente tóxico capaz de ocasionar serios problemas de desarrollo.

Mucho oro, poco dinero

En 2011 Tanzania fue el cuarto productor de oro en África, y obtuvo 2,100 millones de dólares por exportación de minerales, de los cuales más del 95% provino de 6 minas de oro.

Pese a la riqueza de oro en Tanzania, los habitantes son muy pobres. El país ocupa el lugar 152 de 187 países en el Índice de Desarrollo Humano y el 67.9% de la población vive debajo de la línea de pobreza, sobreviviendo con 1.25 dólares al día.

Se calcula que el 10% del oro en el país es extraído de pequeñas minas donde trabajan más de 800,000 personas, y entre ellos miles de niños sin contabilizar, en jornadas de hasta 24 horas.

La minería es considerada por la Organización Mundial del Trabajo como una de las ocupaciones más peligrosas, debido a los índices de lesiones, enfermedad y mortalidad que prevalecen en el sector.

De acuerdo a datos de la OMT el 20% de los niños de entre 5 y 17 son víctimas del trabajo infantil en Tanzania, aunque se estima que la cifra puede ser aún mayor debido a la definición de “trabajo infantil” en el país.

Los niños que perdieron a uno o ambos padres son los que se involucran en la peor forma de trabajo infantil. Tanzania tiene un estimado de 3 millones de huérfanos, de los cuales 1.3 millones perdió a uno de sus padres, o ambos, a causa del SIDA.

Un trabajo de alto riesgo

 

“Me lastimé con el instrumento que utilizaba para excavar. Estaba perforando. Me enviaron al hospital. Me lastimé un dedo del pie. Tuvieron que quitar toda la uña. Tomé medicina. Cuando estaba perforando toqué una piedra y el instrumento perdió la dirección y me dio en el pie… Tenía doce años (cuando sucedió el accidente)”, contó Michael a Human Rights Watch.

Los niños que trabajan en las minas tienen que soportar extensas jornadas laborales en condiciones peligrosas, pese a las prohibiciones de este tipo de trabajo en Tanzania y a las leyes de trabajo infantil.

Excavar en las minas, trabajar bajo el suelo, triturar el mineral y usar mercurio para extraerlo exponen a los niños a los peligros de usar herramientas peligrosas, permanecer en minas inestables y a gases tóxicos.

De los 80 niños que entrevistó la organización pro derechos humanos, 61 se involucraban directamente en el proceso de extracción de oro, 13 hacían trabajos relacionados, como vender madera, comida, agua o carbón, y seis niñas hacían trabajo sexual en las zonas cercanas a las minas.

Además de los riesgos propios de la industria minera, muchas niñas se ven expuestas al acoso de otros trabajadores y a la presión de prostituirse.

Los salarios 

 

La paga por trabajar en las minas no es regular, pues la extracción del oro es siempre impredecible y mientras a algunos les pagan por el oro extraído, a otros les pagan por realizar ciertas actividades:

  • 1 gramo de oro se puede vender en entre 30 y 42 dólares.
  • Por aplastar una pila de rocas se gana alrededor de 0.61 y 3.07 dólares.
  • Por revolver una vacija de mercurio y oro alrededor 1.23 dólares.
  • Una jornada laboral se puede pagar entre 0.61 y 12.28 dólares.

Los efectos del mercurio

 

Para separar el oro de otros minerales se mezcla con mercurio, que después se hierve para ser evaporado y obtener el oro puro.

Este proceso, que muchas familias realizan al interior de sus casas, libera el mercurio en forma de vapor tóxico, que afecta el sistema nervioso central y los riñones, y en concentraciones mayores también impacta los sistemas cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, y la piel.

En los niños la intoxicación por mercurio ocasiona problemas de memoria y coordinación (ataxia), además de temblores.

También se puede transmitir el envenenamiento por mercurio de la madre al feto, afectando el desarrollo del cerebro.

El mercurio no solo afecta a las personas que trabajan con él, pues las minas de oro contaminan los ríos cercanos, llevando el elemento químico al agua que beben los habitantes de las zonas rurales de Tanzania, y a los peces que sacan de los cuerpos de agua.

Fuente: Vértigo Político, 4 de septiembre de 2013.

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