“Siempre barriendo, siempre va riendo”

Ofrecemos una interesante reflexión de Miguel Ángel Santos Guerra en torno a la importancia de la vocación profesional. El trágico momento actual de desempleo y paro forzoso nos da la oportunidad de que nuestra formación no deje de lado esta dimensión fundamental de la persona. La hemos entresacado de su blogg El Adarve

 

El paro que afecta a una parte importantísima de nuestros conciudadanos y conciudadanas está siendo una lacra terrible. Es fácil imaginar la angustia y la desesperanza de quien día tras día se levanta buscando trabajo y solo encuentra puertas cerradas a cal y canto o que se cierran con estrépito. Una lacra que deja no solo sin recursos a muchas personas sino que les roba la ilusión y la esperanza. Por eso resulta tan sorprendente ver a personas que maldicen el trabajo que hacen y se consideran desgraciadas al realizarlo.

En definitiva, le explica que siempre está de buen humor y que disfruta trabajando al aire libre y prestando un servicio a la comunidad.

 Hace algunos sábados hice referencia a un hermoso libro sobre las organizaciones optimistas (Varela, 2012). No se refiere a las escuelas sino a todo tipo de empresas. En ese libro hay un apartado que lleva el título que he elegido para encabezar estas líneas. Explicaré a continuación por que.

La autora, miembro de la International Positive Psychology Asociation, habla de cómo vivir felizmente los trabajos que se desempeñan. Belén Varela hace referencia al siguiente caso: “Estoy entrevistando a la tercera o cuarta persona del departamento de limpieza… El entrevistado está entusiasmado con su trabajo y me cuenta cómo ha hecho en su casa unos planos para organizar mejor las rutas y optimizar los tiempos. “Mi trabajo es ser barrendero y lo represento con orgullo” – me dice nada más empezar-. Lo dice con la sincera satisfacción de quien se dedica a una noble causa”.

El barrendero considera que su trabajo es fantástico porque le permite estar al aire libre, caminar y hacer ejercicio., tener iniciativa, organizarse como quiere o como cree que es mejor y relacionarse con muchas personas.

Al preguntarle por las inclemencias del tiempo el barrendero le contesta que dispone de una estupenda indumentaria que le protege de la lluvia y del frío y que le gusta recibir en la cara el fresquito del mal tiempo. Le dice también que saluda contento a los transeúntes y que reparte sonrisas por doquier. En definitiva, le explica que siempre está de buen humor y que disfruta trabajando al aire libre y prestando un servicio a la comunidad. De ahí lo de “siempre barriendo y siempre va riendo”.

Esta persona había sido antes ejecutivo comercial en una empresa de revestimientos. Un buen sueldo, un buen despacho y mucho trato con el público Sin embargo, aquel trabajo no le llenaba.

El trabajo puede hacernos felices o desgraciados. En primer lugar porque podemos no encontrarlo, en segundo porque podemos desempeñar un trabajo para el que no nos habíamos preparado o que no nos gusta, en tercer lugar porque podemos tener compañeros o jefes tóxicos. Así que es importante el paso a la vida laboral, y es más importante el modo en el que vivimos lo que hacemos. Es importante dedicarse a una tarea que guste y para la que se es competente, pero lo es más saber disfrutar del trabajo que, por los avatares de la vida, a la postre, se ha tenido que hacer.

He leído en múltiples versiones aquella aleccionadora historia del viandante que llega al lugar donde un buen grupo de obreros está construyendo la catedral de Chartres. El viandante se dirige a uno de los que están trabajando y le pregunta:

– Buenos días, señor, ¿qué es lo que está haciendo usted?

– Ya lo ve, contesta malhumorado el trabajador. Estoy levantando esta maldita piedra, con este aplastante calor, comido por este enjambre de moscas. Es insoportable.

El viandante avanza unos metros y le pregunta a otro de los obreros.

– Perdone que le moleste, ¿qué lo que está haciendo usted?

– Estoy levantando esta pared. Resulta dificultoso, pero estoy ocupado y recibo un salario.

Después de darle gracias sigue caminando y se encuentra con un tercer obrero al que hace la misma pregunta. Este tercer trabajador se detiene un momento y, muy ufano, le contesta:

– Estoy construyendo una catedral.

Los tres trabajadores estaban haciendo el mismo trabajo en similares condiciones atmosféricas, idéntico salario y jefes compartidos, pero le imprimían un sentido diferente.

Resulta importante elegir bien. Y para ello será de mucha ayuda contar con profesionales que sepan orientar a quien todavía no tiene todos los elementos para poder elegir por sí mismo. A fin de cuentas, quien decide es el interesado, pero es bueno que cuente con la ayuda de personas expertas que conocen simultáneamente el campo de trabajo y la psicología y cualidades de quien tiene que hacer la opción.

Sé que el mundo laboral se encuentra hoy bajo los efectos de una tremenda y prolongada crisis. No es fácil hacer algo ni es fácil hacer lo que se desea. Pero si no se puede hacer lo que se ama, siempre se podrá amar lo que se hace.

La orientación ayudará a que las personas se conozcan y confíen en sí mismas, a que se sean competentes en aquello que desean hacer, a que desarrollen el optimismo necesario para generar expectativas, a que sean capaces de trabajar en equipo, a ser fuertes para resistir la frustración cuando no se encuentra aquello que se busca, a tener creatividad y coraje para emprender algo nuevo, a poseer valores que inspiren un sentido del trabajo que vaya más allá del simple mercenariado.

Es probable que no se encuentre trabajo a las primeras de cambio. Es probable que los jóvenes de hoy tengan que practicar una movilidad social que antes no era necesaria y que tengan que cambiar de ocupación en numerosas ocasiones. Es posible que tengan que dominar uno o varios idiomas para poder competir con otros que desean el mismo puesto. No es un momento fácil, pero es un momento apasionante. En cualquier caso, es el momento en que nos encontramos.

Hay que encontrar la brújula necesaria para saber hacia dónde y cómo tenemos que caminar. Para ser felices viviendo y trabajando, trabajando y viviendo. Ese es el rumbo y ese es el destino: ser felices.

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