Leer en las pantallas sin distraerse

ordenador-reflejado-en-el-ojoAprender a focalizar la atención en lo importante

 Si no vas a leer hasta el final este artículo, no sigas. Requiere FOCO.

El 13 de diciembre de 2015, el cantante Ed Sheeran sorprendió a sus más de 7 millones de seguidores en Instagram con un mensaje anunciando su abandono temporal de las redes sociales. En lugar de publicar una fotografía, que es lo suyo en Instagram, Sheeran escribía de su puño y letra lo siguiente:

 

Hola a todos. Voy a hacer un parón en el uso de mi smartphone, del correo, y de las redes sociales durante un tiempo (…) Percibo que estoy mirando el mundo desde una pantalla y no con mis propios ojos, y voy a aprovechar que no tengo compromisos en los próximos meses para viajar por el mundo y ver todo lo que me estoy perdiendo. A mi familia y amigos: si me queréis comprenderéis que me desconecte por un tiempo. A mis fans: estoy terminando mi tercer disco, mi mejor trabajo hasta la fecha. Nos vemos en Otoño. Ed

Ver lo que me estoy perdiendo. Qué paradoja que alguien con una vida tan intensa como la de Ed Sheeran afirme que se está perdiendo cosas; que se siente saturado por la constante apelación del móvil a mirar la última notificación recibida, a responder un Whatsapp o a ver qué dicen de mípor mi última ocurrencia.

¿Qué nos está pasando?

Creo que nos estamos haciendo cada vez más conscientes de que detrás de las apps móviles que prometen hacer nuestra vida más interesante, más conectada y más fácil, hay un entramado de señuelos que buscan rentabilizar nuestra atención a la pantalla. Y para lograrlo, activan nuestros resortes emocionales más básicos:

Apelando a nuestro instinto de supervivencia, nos presentan una actualidad llena de amenazas, conflictos y noticias urgentes.

Apelando al instinto social que nos ha permitido sobrevivir como especie, nos reclaman atender de forma inmediata cualquier comunicación personal recibida a través de la pantalla como si fuera cuestión de vida o muerte.

Apelando a la necesidad innata que tenemos de reconocimiento, fomentan la adicción al like y provocan que imitemos el comportamiento y los puntos de vista de otros para incrementar nuestra popularidad.

El resultado de esta estrategia por parte de las grandes plataformas digitales ha sido extraordinariamente rentable. Para ellas.

Pero durante 2017 han saltado las alarmas a todos los niveles. Existe un consenso amplio que confirma lo que Ed Sheeran experimentó en primera persona hace dos años (¡eso es visión, pelirrojo!): si no aprendemos a gestionar el uso que hacemos de las pantallas corremos el riesgo de perdernos las cosas más bonitas de la vida: las relaciones que queremos, la buena curiosidad por aprender, y la realización de los sueños profesionales.

¿Se puede lograr recuperar el foco? Sí. ¿Es fácil? No, por eso propongo unas recomendaciones basadas en mi propia experiencia.

Yo no tengo ese problema…

Nos molestamos cuando alguien cercano nos advierte de que estamos demasiado pendientes del móvil. Nosotros no tenemos ese problema… 

Para saber si tienes un problema, es útil medir el tiempo real que pasas al día usando el móvil y en qué apps te entretienes más. Para verlo en el iPhone sigue estos pasos.

Existen apps que te permiten medir el tiempo de uso del móvil y aprender a gestionarlo conforme a tus valores personales. La que yo he usado es Moment. Para Android se puede utilizar QualityTime.

Si estás demasiado pendiente de los likes

Para hacer un uso menos adictivo del deseo de aprobación digital, puedes desconectar las notificaciones de Facebook, Instagram y Twitter. Es fácil y permite retrasar la gratificación que nos provoca a todos un me gusta.

Para evitar que las redes sociales sean un mero espejo de nosotros mismos, ayuda forzarse a dedicar sesiones a leer y mirar lo que otras personas dicen.

Cuando veo que me estoy enganchando a las redes, me obligo a limitar el circuito por las apps sociales cuatro veces al día: a las 9, a las 14, a las 16 y a las 21.

Para disfrutar más con los amigos y la familia

Las parejas se quejan cada vez más de la falta de atención que reciben del otro. Los hijos perciben cada mirada al móvil como una falta de atención hacia ellos.

Hay quien está creando espacios sin pantallas, como la mesa de la cocina o el comedor.

Están cada vez más extendidos los momentos sin pantallas en los que está prohibido para TODOS  (padres incluidos) el uso del móvil (la cena, el desayuno).

Entre amigos, es divertido jugar a “El primero que mira el móvil, paga

Para trabajar mejor, para concentrarse

-Es muy útil la técnica Pomodoro, inventada hace años en Italia. Permite concentrarse totalmente en la tarea entre manos durante 25 minutos al tiempo que se hacen pausas de 5 minutos para entretenerse, levantarse de la mesa, etc. Existen multitud de apps que se basan en esta técnica. Y otras como esta, que hace crecer un árbol si no miras otras apps mientras estás trabajando.

En el trabajo puede que el mayor factor de improductividad sea el e-mail. En mi caso, nunca empiezo la jornada leyendo el correo del día anterior. Sino, indefectiblemente, la agenda del día quedaría marcada por cuestiones que no son nucleares en mi trabajo. También creo que es un error tener el correo siempre abierto. Si puede evitarse, sugiero abrirlo cuatro veces al día para atenderlo bien.

-Reuniones en modo avión. Suena borde, pero mi experiencia es que las reuniones sin pantallas son más eficientes y productivas y unen más a los equipos. Se puede pedir de forma educada.

Este año he descubierto Focus@Will, un website que utiliza algoritmos para ponerte música que te ayuda a concentrarte. Marcas primero el tiempo que necesitas de concentración y la app elige música que retiene tu atención en lo que estás haciendo.

-Más conversaciones y más llamadas. La capacidad de reflexionar para escribir exactamente lo que queremos decir es una ventaja, pero detrás del uso del correo a veces se esconde nuestra inseguridad: no queremos sentir la reacción de la otra persona en tiempo real. En algunas organizaciones se está estableciendo los días sin correo para lograr mayor empatía y conexión entre las personas. Este libro lo explica.

 

Por Gustavo Entrala
Experto en Tendencias, Innovación y Branding. Inspirinas.com

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