INFORME DEL BBVA: POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTUDIAR

Estudiar conviene y no porque lo digan los padres

Un estudio del BBVA infiere que ir a la universidad o cursar un ciclo formativo superior aumenta las oportunidades no solo de ganar más sino de tener mejor salud y bienestar general. Aportamos a continuación una síntesis aparecida en el periódico La Vanguardia sobre este estudio. En ella se desgrana la tesis fundamental con la que iniciamos este párrafo.

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Estudiantes en la biblioteca de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona en una foto de archivo Colaboradores

Las consecuencias de tener estudios superiores, sean de universidad o de formación profesional (FP), en la calidad de vida de las personas son muy significativas y están lejos de lo que puede esperar un joven que interrumpe su formación nada más acabar sus estudios obligatorios. Y no solo en términos de oportunidades laborales o de ganar más, que son, naturalmente, muy superiores en el caso de estudiar. 

Las ventajas de estudiar van más allá del parámetro económico y alcanzan aspectos personales como la salud y el bienestar, así como de proyección social, por ejemplo, en la participación directa o indirecta en las entidades que toman decisiones o influyen sobre la colectividad. Es decir las personas que se forman están mejor preparadas o tienen mejores «competencias» para vivir una vida más deseable. 

También aumenta la posibilidad de participar en las entidades que toman decisiones o influyen sobre la colectividad

Esto, quizás ya una intuición colectiva, es lo que refleja la monografía De los estudios a las competencias: condicionantes y resultados del capital humano en España, de la Fundación BBVA y el Ivie que se publica hoy y  que también pone de manifiesto que persiste la desigualdad en el acceso a los estudios superiores por razones socioeconómicas y culturales. Por ello recomienda actuaciones determinantes para actuar sobre el sistema educativo, las empresas para implicarse más en la educación de los jóvenes y las familiass.

El análisis, elaborado por un equipo multidisciplinar de economistas y psicólogos dirigido por los investigadores del Ivie José María Peiró y Lorenzo Serrano, incorpora como base de estudio dos informes de la OCDE, el informe PISA, que evalúa los conocimientos de alumnos de 15 años, y el Programa Internacional de Evaluación de Competencias de Adultos (PIAAC) de 2012 que mide las competencias adquiridas a lo largo de la vida (cognitivas, sociales, comportamentales y digitales) de la población entre 16 y 65 años. Vincula los estudios con el uso diario de competencias clave en los tres dominios cognitivos del estudio: lectura, matemáticas y resolución adaptativa de problemas.

Según la combinación de ambos estudios, las personas con más estudios llevan una vida más satisfactoria en términos de salud, bienestar, empleo, y control sobre la propia pida así como consciencia en la capacidad de influir en la del colectivo. 

A continuación se desgrana algunas de las ideas:

Más salud

Según el estudio, solo el 12,8% de ocupados con formación superior sufre problemas de salud crónica, cuatro puntos menos que los trabajadores con estudios primarios. Además, el 93,1% de los primeros considera que su estado de salud es bueno o muy bueno. En cambio dos de cada diez de los que solo tienen el título de la ESO o estudios inferiores y están inactivos creen que su salud es muy mala. Este dato es notoriamente inferior (en torno al 5%) si están ocupados o en búsqueda de trabajo. De hecho, la inactividad en todos los grupos presenta una autopercepción de la salud mucho más baja que en el resto de categorías, incluidos los parados.

Resistieron mejor la pandemia

Por otra parte, las personas con titulación universitaria han resistido mejor la incidencia de la pandemia de covid sobre la salud, ya que mostraron menor incidencia en 11 de los 14 síntomas psicosomáticos analizados en la monografía durante la crisis sanitaria (encuesta del CIS sobre salud mental durante la covid). Por tanto, las personas con más formación contribuye a paliar los efectos negativos sobre la salud en las situaciones desfavorables. 

Hacen más deporte

Las personas con más formación dicen realizar más actividad física semanal con 14,1 puntos porcentuales más de probabilidad de hacer ejercicio varias veces a la semana que los que solo tienen estudios primarios. También consumen más productos saludables (fruta y verdura), con 13 puntos porcentuales más de diferencia, y fuman menos (9,3 puntos porcentuales menos).

Tienen una mejor autopercepción de salud

Las competencias adquiridas también están relacionadas con la salud de las personas. En concreto, la comprensión lectora y la disposición a aprender se asocian con una mayor percepción de disfrutar de una salud excelente entre las personas adultas.

Además, las personas jóvenes que se sienten competentes en lectura y que, por tanto, se ven capaces de examinar cuestiones locales, globales e interculturales, y de comprender y apreciar las perspectivas de los demás, también indican en mayor medida que tienen una salud excelente.

Finalmente, las personas con más competencias para buscar información sobre empleo y estudios en el futuro, indican en mayor medida que tienen una salud excelente que las que tienen más dificultades.

Creen tener un buen bienestar general

La medición sobre la percepción de satisfacción con la vida que se lleva también es superior en casi 20 puntos en personas con estudios superiores respecto a los que han terminado la educación básica.  «Estar ocupado es otro de los aspectos que más influyen en una alta satisfacción con la vida. Sin embargo, las brechas entre parados y ocupados se reducen de manera sensible cuando la persona en paro tiene cierto nivel de estudios», aseguran los autores del informe.

El 70% de las personas ocupadas y con estudios superiores tienen una alta satisfacción mientras que no llegan a la mitad los de estudios primaria que autoperciben un nivel de bienestar tan alto.

Participación ciudadana

Las cifras de participación son muy bajas en todos los ámbitos. En ningún caso de voluntariado se supera el 20% de personas de un colectivo determinado. No obstante, los titulados universitarios son los que registran los mayores porcentajes de voluntarios, en todo tipo de organizaciones.

En voluntariado de actividades culturales, va del 13,82% de universitarios que dice participar sin retribución a entre el 5 y el 6 de los que solo tienen primaria, ESO y bachillerato.

Participan en sindicatos más del 11% de jóvenes con FP superior y más del 10%  de universitarios. En cambio, no llega al 2% de los que tienen menos estudios y al 4% de los que tienen educación básica.

También es mayor la participación voluntaria en deportes, organizaciones caritativas y asociaciones profesioanles. En cambio, es poco significativa la variabilidad en partidos políticos, medio ambiente, organización de consumidores, medioambiente o grupos de autoayuda.

Participan más en organizaciones religiosas aquellos que tienen  estudios primarios (uno de cada diez). El resto varía entre el  3,25% de FP superior al 6,38% de los que tienen estudios de hasta bachillerato. Los universitarios rozan el 5%. 

Menos machistas

Los titulados superiores presentan menos actitudes machistas y el reparto de las tareas del hogar es más equitativo (aunque en todos los grupos de población por estudios la mujer realiza más horas de trabajo en el hogar). 

Además, el porcentaje de mujeres universitarias que ocupan puestos de dirección es mayor que en cualquier otro nivel educativo (un 28,7% frente al 9,2% de las que solo cuentan con educación primaria). En el caso de los hombres la proporción es 50,8% frente 18,3%. Esto indica una ligera reducción de la brecha relativa entre hombres y mujeres en el caso de la formación superior, comparada con el nivel básico de educación.

Más empleabilidad

Según la monografía, las mayores tasas de empleo corresponden a las personas con estudios superiores, universitarios o de FP superior. Tener ese tipo de estudios superiores aumenta la probabilidad de tener empleo en 21,4 puntos porcentuales, frente a las personas que solo cuentan con educación primaria.

Calidad del trabajo

En cuanto la calidad de la educación, el principal factor que determina tener un empleo indefinido es la formación superior, ya que aumenta la probabilidad de tenerlo en 26 puntos respecto a las personas con formación primaria. Junto a la estabilidad, la formación también se asocia a la calidad del empleo en cuanto a mayor remuneración. 

En este caso, las personas con estudios superiores obtienen salarios un 71,9% más elevados que los trabajadores con estudios primarios con características personales y orígenes socioeconómicos similares.

Trabajos más seguros

Los trabajadores con estudios superiores tienen empleos de especialistas TIC, que son los que más proyección de crecimiento tienen en los próximos años. Así, los titulados  concentran el 82,9% de los empleos en esta alternativa laboral que ha crecido un 42,1% en los últimos 16 años. 

Posibilidad de teletrabajar

Esta opción es más plausible cuanto más formación no solo por las competencias digitales sino por la posibilidad de poder elegir trabajos que permiten esos horarios flexibles. «Un 23,9% de personas con estudios universitarios teletrabajó más de la mitad de los días del año 2020, frente al 1,5% de los ocupados con formación primaria», sostiene el análisis.

Al margen del nivel de formación adquirido, las competencias también contribuyen a mejorar los resultados laborales. La disposición a aprender y las competencias digitales estimulan la participación en el mercado laboral (estar activo, ya sea como parado o como ocupado) mientras que las numéricas y las personales y sociales relacionadas con la personalidad (habilidades sociales y de comunicación y la capacidad de trabajar en grupo) mejoran la probabilidad de conseguir un empleo. 

Menos vulnerables a la automatización

Según los autores, las competencias adquiridas les hace menos vulnerables a la automatización de su trabajo. Solo el 12,8% podría verse en riesgo alto de ser sustituido por tecnología, frente al 50,2% de los trabajadores con estudios primarios

Recomendaciones a la Administración pública y los agentes empresariales

Las recomendaciones del monográfico van dirigidas a la administración pública y al sistema productivo principalmente, aunque también hay directirces sobre las familias y los propios jóvenes.

 «Los estudios de una persona y las competencias que posee son componentes fundamentales de su capital humano», indica el estudio. Ambos están relacionados pero caben situaciones en que estén disociados. por lo que es importante que «los diferentes grupos de interés se impliquen en la mejora de la educación y en su eficacia óptima para producir la adquisición y desarrollo de las competencias que nuestra sociedad y el tejido productivo necesitan y demandan de las personas».

Recomendaciones al sistema educativo

En cuanto al sistema educativo, propone un impulso decidido sobre la escolarización temprana (0 a 3 años) porque en estas edades ya empieza la desigualdad sobre el capital cultural. Destaca también el apoyo a la formación de alumnos con problemas de aprendizaje y la mayor capacitación del profesorado en competencias transversales o genéricas (requeridas en múltiples puestos de trabajo como trabajo en equipo, gestión de la incertidumbre, empatía, proactividad, persistencia, inteligencia emocional, dedicación, o automotivación) y también en su adaptación a la digitalización en la actividad docente. 

En otros aspectos, el informe plantea mejorar las competencias básicas (lectoras y numéricas) y, en especial, el interés por la ciencia, la tecnología y las matemáticas para conseguir más matriculaciones en titulaciones STEM, principalmente entre las mujeres.

La relación con las empresas también despunta en cuanto a ofrecer a los estudiantes prácticas a lo largo de toda la formación.

En FP, considera importante adaptar la oferta de titulaciones y ciclos formativos a los cambios en las ocupaciones y tareas del tejido productivo y mejorar la orientación en cuanto a empleabilidad.

Recomendaciones al sistema productivo

Los autores proponen crear un marco institucional y de relaciones laborales que estimule la utilización y el desarrollo de capital humano por parte de las empresas y la inversión de estas en formación. Más prácticas y estancias en empresas. Atender de forma explícita a la calidad de los procesos de tutoría, seguimiento y orientación de los jóvenes en prácticas.

Y mayor inversión en el desarrollo de procesos formativos específicos para los trabajadores «porque es ingenuo pensar que el sistema educativo puede dotar a sus egresados de todos los conocimientos y competencias necesarios para puestos de trabajo concretos». 

Recomendaciones a las familias

Transmitir actitudes y valores decisivos para la consolidación de muchas de las competencias relevantes para el posterior éxito vital de las personas.

Los estudiantes deben contemplar la posibilidad de la movilidad geográfica  una vez niveladas las condiciones que afectan a la decisión del tipo de formación y titulaciones.

Propone también que las familias empujen a los jóvenes a seguir periodos de prácticas y tener experiencias académicas en otros países.

Además, es importante garantizar recursos a la formación en idiomas y en TIC.

Los datos de la desigualdad

Existen diversos factores que inciden en la probabilidad de alcanzar un nivel educativo alto y otros que favorecen la adquisición de competencias.
Entre los primeros, la monografía destaca la situación económica familiar durante la adolescencia, el nivel de estudios de los progenitores y su situación laboral. Según los datos disponibles, los estudiantes que gozan de una situación económica buena o muy buena durante la adolescencia (siendo iguales el resto de características y circunstancias) tienen más de 20 puntos porcentuales más de probabilidad de alcanzar estudios superiores (FP superior y universitarios) que quienes sufren una situación económica baja.


Además, las personas cuya madre tiene un nivel alto de estudios también elevan en 20 puntos porcentuales su probabilidad de completar estudios superiores (la incidencia del padre también es relevante pero tiene menos efecto).


​También la relación con el mercado de trabajo de los padres influye en la educación de los hijos, independientemente de la condición económica o nivel de estudios. Así, los hijos de padres que trabajan tienen una probabilidad 10 puntos mayor de completar estudios superiores que el resto.Y si lo hacen en trabajos cualificados (directores y gerentes, técnicos y profesionales, científicos e intelectuales y técnicos y profesionales de apoyo) tienen 21,5 puntos más de probabilidad de alcanzar estudios superiores.


Otros factores que también influyen son el tamaño del municipio de residencia, mayor posibilidades de estudios superiores cuanto mayor es la población, y el número de hermanos menores, cuantos menos, más posibilidades.

Medición de las competencias

Las personas con más años de formación tienen puntuaciones PIACC más altas. valoraciones de las PIACC se miden en una escala de 0 a 500 puntos. Hasta estudios primarios, la puntuación es de 202 en matemáticas y 2012 en lectura. Personas con solo ESO suben a 235 y 241, respectivamente. En el extremo se encuentra FP superior (264 matemáticas y 267 lectura) y estudios universitarios (283 y 288).


España, en general, alcanza una puntuación, tanto en comprensión lectora como en matemáticas, muy por debajo del resto de los países participantes del PIAAC y del promedio de la OCDE y la UE.Y otra característica también del país es la gran variabilidad entre las puntuaciones de la población en los extremos. 

CARINA FARRERAS en La Vanguardia

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