NIÑOS EN LOS ORFANATOS UCRANIANOS

Los Santos Inocentes de nuestro tiempo. La orfandad por muerte no natural sigue constituyendo una de las tragedias más terribles de nuestra actualidad. En esta guerra que ahora ocupa los medios de comunicación y en las otras que no lo ocupan. A esta infancia le tiene este blog una especial sensibilidad. La orfandad es una de las consecuencias de un mundo salvaje. Y lo peor es que no va a hacer falta matar a los padres, bastará con que éstos no pinten nada como observamos cada vez que se legisla algo que se publicita «a favor de los derechos de los niños». manuelaraus

Niños en los orfanatos ucranianos: «Los descargan como cadáveres, y se quedan toda la vida, es su destino»

Llevan años denunciándose lo que ocurre detrás de los muros de estos centros de Ucrania, y ahora se suma el que Rusia se esté llevando a miles de niños para adopciones sistemáticas ilegales

Se quedan atrás, esa es la conclusión de diversas ONG cuando hablan de los niños de los orfanatos de Ucrania. Olvidados e invisibles para las cifras institucionales. Son un botín de guerra que nadie quiere o que está expuesto a los más degradantes abusos. Lo reflejan las palabras de uno de los responsables de las instituciones (los nombres exactos y las ubicaciones de algunos de los centros son dejados fuera de este reportaje por la seguridad de sus residentes en tiempos de guerra), Director #1 apunta que «nos dieron los niños que nadie más desea. Nadie quiere algo difícil. Los descargan como cadáveres. Y se quedan aquí toda la vida. Este essu destino, no hay otro lugar adonde ir. Es una degradación de la humanidad».

Esta situación era tan cierta antes de la guerra como lo es ahora, y se ha recrudecido. Especialmente si reparamos en que Ucrania es el país más pobre del Viejo continente, y según Unicef y los datos de la UE, «tiene el mayor número de niños en cuidado institucional de Europa, y casi la mitad son niños con discapacidades». Disability Rights International (DRI) es una organización en defensa de los derechos humanos que reunió a un grupo de profesionales para visitar los orfanatos ucranianos en mitad de la guerra. Llevan denunciando desde hace años las situaciones de abusos, violaciones, trabajos forzados y tráfico de órganos. A lo que se suman las redes criminales que han usado los orfanatos de Ucrania como proveedores para pederastas.

La DRI informaba a ABC de que «los investigadores observaron a niños amarrados, dejados en camas en una inactividad casi total, retenidos en cuartos oscuros y abarrotados. Los pequeños están envueltos en olores a orina y heces. Se mecen de un lado a otro o se maltratan a sí mismos como resultado de años de negligencia. El poco personal disponible no tiene recursos ni conocimiento sobre cómo responder a este comportamiento más que atándolos durante gran parte del día».

En febrero, antes de la invasión rusa se contabilizaron unos 105.000 niños en 700 instituciones, permaneciendo a tiempo completo o parcial. Aunque es difícil precisar el número real de niños en estos centros porque las cifras oficiales contabilizan grandes orfanatos, pero dejan fuera del radar unas mil instalaciones más pequeñas llamados hogares grupales. De hecho, se informó que podían llegar a inscribirse 250 niños al día en estos centros. Además, como detalla Unicef, «cuando comenzó la guerra en Ucrania, muchos jóvenes con discapacidades no estaban incluidos en los planes de evacuación».

A diferencia de la creencia popular, más del 90% de los niños de los orfanatos ucranianos tienen familia. El Estado, concretamente tres ministerios diferentes con sus propios mecanismos han asumido su cuidado, bien sea por la negligencia de los padres o porque los progenitores carecen de medios económicos y dejan a los niños en estas instituciones, pensando que recibirán una mejor atención que la que puedan darles ellos. Pero gran parte de los trabajadores de los orfanatos abandonaron los centros, el Director#1 apuntaba que «el personal de la institución en el este dejó a los niños y se fue de aquí como ratas de un barco que se hunde».

Y en otra de las residencias que DRI visitó observaron que «faltaba atención básica y carecían de medicamentos, como por ejemplo para el tratamiento de la hidrocefalia, lo que se traduce en dejar que los niños mueran de forma lenta y dolorosa». La DRI indica que «los menores que necesitan mayor apoyo se están quedando en instituciones del este y reciben nuevos grupos de Donetsk. Mientras que muchos jóvenes sin discapacidades son movilizados a Polonia, Italia y Alemania».

Juan Nadie

Los responsables de DRI comentan que esos niños trasladados llegan sin registros que especifiquen nombre o edad, y a duras penas con breves historiales médicos. Incluso la información de contacto con sus familiares se puede perder durante el camino, y no hay un esfuerzo por intentar dar con ellos. DRI describe el caso de 14 adolescentes que llegaron de Donetsk: «tenían convulsiones y las ataron a la cama en una habitación rehabilitada, que antes de la guerra había sido un establo. Solo había una persona, a jornada completa, para cuidar de ellas y cambiarles los pañales que llevaban. Al mismo tiempo, había otras niñas en el salón con los brazos a la espalda maniatadas con su propia ropa, a modo de camisas de fuerza improvisadas y que estaban siendo alimentadas a la fuerza. Pero cuando el centro se enteró que venían las cámaras de televisión extranjera vistieron a las niñas y las sacaron al jardín, donde estuvieron sentadas durante horas sin moverse».

Un panorama parecido de desatención se encontraron cuando visitaron un hogar para bebés, se los aseaba, pero permanecían solos y en absoluto silencio, sin apenas conexión emocional con el personal. Una situación que puede causar un trastorno irreversible en su desarrollo, y toda una vida de problemas sociales.

Hay casos impactantes de adultos que parecen niños, con las costillas sobresalientes, y brazos y piernas delgados por años de desnutrición. Y escenas vejatorias de hombres que llevan décadas postrados en cunas. Eric Mathews, médico perteneciente al equipo del DRI que analizó de primera mano la situación de los orfanatos explica que «si los niños permanecen sentados e inmóviles mucho tiempo, los brazos y piernas se atrofian y deforman. Y, a medida que sus sistemas digestivos se ven afectados, podrían requerir de cirugía. Tanto desde una perspectiva psicológica como física, es doloroso, peligroso, y los está matando».

Al grupo del DRI no les dejó indiferente el caso de V, «una chica muy enérgica y vivaz. Parece que tiene cinco, pero el personal nos dijo que tenía 15 o 16 años. V se golpea a sí misma y se muerde los dedos. Pero cuando entramos en la sala saltó de la cama para interactuar con nosotros. Cuando regresamos a las instalaciones, dos días después, en una visita sorpresa, a V la obligaban a permanecer tumbada gran parte del día, a pesar de estar despierta y alerta». El autoabuso puede deberse a la negligencia emocional grave. Para el niño, el dolor es mejor que la falta de cualquier estímulo. A esto se unen otros potenciales amenazas al que pueden verse expuestas, especialmente las niñas y adolescentes atadas día y noche.

Estigmas y segregación

Y aunque DRI se enteró de los recortes presupuestarios y la falta de fármacos, los directores de los centros se negaron a hablar de ello, señalando los sacrificios que están haciendo los soldados y los civiles en toda Ucrania. Un director dijo: «No nos quejaremos. No tenemos necesidades». Sin embargo, otro de los casos que destaca DRI es el de T «una niña de 14 años desnutrida, que tiene contracciones y una escoliosis severa que lloraba intensamente. Cuando le preguntamos a la enfermera que medicamento le daban para el dolor, respondió que no sufría, solo estaba sobreestimulada por nuestra visita. Esto es tortura».

Los jóvenes y los adultos encerrados en estos orfanatos también son forzados a trabajar haciendo las funciones del personal, pero sin ningún tipo de salario o retribución. A esto se une que algunos de los residentes en realidad no tienen ningún problema que justifique su permanencia en los orfanatos, pero el DRI afirma que pueden ser víctimas de «un diagnóstico erróneo que les seguirá toda su vida». Y matiza que en Ucrania se usa el término `ineducable´ para referirse a la discapacidad intelectual, «idea que ha sido rotundamente rechazada desde el siglo XIX».

Halyna Kurylo, miembro del DRI y abogada que ha liderado la investigación en Ucrania de los derechos de los niños discapacitados, explica a ABC que el panorama actual de los orfanatos se debe a «un legado soviético de atención colectiva, y a la idea de que necesitan cuidados especiales, y para recibirlos deben ser segregados». En Ucrania se distinguen dos niveles en los orfanatos, los niños de categoría 1 que son educables, pero son segregados, y el resto son de categoría 2, los mal llamados `ineducables´ . De ahí que en los orfanatos apenas puedas encontrar libros.

Ahora con la guerra algunos huérfanos han sido devueltos a su casa, pero las ONG de Ucrania señalan que no hubo ningún esfuerzo por hacer un seguimiento para determinar si los niños estaban en entornos familiares seguros, ya lo denunciaron anteriormente durante el covid. Y Reuters reveló que «no se tiene información de la condición de 4.777 niños enviados a casa desde orfanatos en las zonas de ocupación rusa de Lugansk, Donetsk y Jersón».

A todo ello se une, que en mitad del conflicto, Rusia anunció que se está llevando a niños de los orfanatos para su adopción en territorio ruso. Kurylo del DRI especifica que «las autoridades rusas simplificaron el procedimiento de adopción, pero la mayoría tienen familias en Ucrania. El gobierno ucraniano afirma que alrededor de 300.000 fueron llevados a través de la frontera, pero se desconoce el número total». La posición de Unicef es que «esto puede violar los derechos de los niños a la unidad familiar y a la identidad, según la Convención sobre los Derechos del Niño».

La DRI matizó que los directores de los centros con los que habló decían que continuarían con los sistemas de segregación después de la guerra. Por tanto, la forma de poner freno a estas situaciones es a través de un aumento de la monitorización exhaustiva de las donaciones y de los niños en estas instituciones, ya que las nuevas dificultades económicas derivadas de la guerra pueden obligar a las familias a entregar a sus hijos a los orfanatos. Y con políticas y programas especializados que contemplen la diversidad de los orfanatos y apuesten por la desinstitucionalización del niño en favor de las familias de acogida. Si no, estamos abocados al olvido crónico de los más vulnerables.

ALEXIA COLUMBA JEREZ en ABC

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