REFLEXIONES SOBRE EL FRACASO ESCOLAR (primera parte)

Con motivo de algunos encuentros que nos habían pedido para reflexionar sobre el fracaso escolar con familias de un barrio de la periferia de Alcalá de Henares, elaboramos unas notas sencillas, a modo de apuntes muy esquemáticos (sólo tienen un pequeño desarrollo) que nos pudieran ayudar en esta reflexión. Como en todo encuentro, una cosa es lo que preparas y otra lo que luego dices. Porque evidentemente lo que preparas no tiene nada más que muy circunstancialmente en cuenta a quién y a cuántos te vas a dirigir. Porque también jugamos siempre con el factor tiempo. Y porque, mientras vas planteando lo que tenías pensado, tu recibes de los interlocutores un «feed back» que lógicamente te hace modificar tanto los contenidos como la forma y el estilo de transmisión. En nuestro encuentro, con familias sencillas del estilo de las que solemos tratar muy a menudo, era esencial ponerle muchos rostros, muchos ejemplos vitales y de la experiencia a lo que queríamos decir.

Lo que en esta doble entrada vamos a dejar expuesto no es lo que allí dijimos, sino lo que pudimos preparar para decir. Nos mantenemos en el principal objetivo que tiene este blog, que es que sirva de «fichero», de «base de artículos» y «base de reflexiones» pegadas a nuestra práxis, a la realidad de los problemas y las lecturas y las sugerencias de los que estamos todos los días bregando aún con nuestro trabajo docente. Con la intención de que este trabajo pueda servir a otros igualmente preocupados e interesados en hacer de su vocación una profesión, una entrega de lo mejor de nosotros mismos.

¿QUÉ DEBIERA GARANTIZAR UNA ESCUELA OBLIGATORIA Y EL DERECHO A LA EDUCACIÓN? Y, por lo tanto, ¿A QUÉ LLAMAMOS FRACASO ESCOLAR?

  • Asegurar el acceso a la Escuela de todos los niños. Ningún niño o niña sin escolarizar. Aquí tendríamos un primer elemento a considerar.
  • Asegurar el éxito de la Alfabetización mínima que supone pasar por la Escuela. Aprendizajes mínimos que garanticen vivir con dignidad, poder entender y desarrollarse en el mundo que nos ha tocado vivir. Que nadie se quede atrás en la consecución de este objetivo.
  • Grabar con profundidad la necesidad de mantener vivo el reto de aprender a lo largo de toda la vida. Es decir, poner las bases de un aprendizaje que no puede detenerse ni sólo entre las paredes de la escuela, ni sólo en las diferentes etapas de la enseñanza formal inicial (la que hacemos hasta que adquirimos el título o la credencial)

LOS DATOS.

Los datos siempre son cambiantes. Nos interesan sobre todo cuando manifiestan una tendencia o la cambian. Son significativos en la medida en que retratan un estado de la cuestión en un momento determinado. Mucho más significativos si a través suyo inferimos otros datos y proyecciones.

EN EL MUNDO

Se mantienen las cifras de no escolarizados de niños y jóvenes desde 2008, en más de 263 millones según cifras oficiales (2021). La pandemia estancó la cifra y la aumentó. Varía según qué fuentes.  Según la UNICEF, 64 millones de niños que no acceden a primaria, 60 millones el primer ciclo de secundaria —de 12 a 14 años— y 142 millones el segundo ciclo secundaria.

Siempre debemos tener en cuenta y poner en entredicho los datos procedentes de algunos Estados o regiones del mundo dónde precisamente no rige el Estado (Estados fallidos, «áreas caóticas») o el Estado carece de los medios adecuados para obtener estos datos. No son pocas las poblaciones afectadas por este problema.

EN ESPAÑA

El fracaso escolar se hace visible a través de indicadores como la repetición escolar (un 30% de los alumnos [Gortazar, 2019] terminan repitiendo al finalizar la Enseñanza Secundaria Obligatoria), o el abandono escolar temprano que aumenta levemente tras 13 años en descenso y se sitúa en el 13,9% en 2022  y sigue estando casi 4 puntos por encima de la media europea (10,6% en 2018)

La escuela como un “ascensor social” no funciona.  No es que no haya funcionado o haya dejado de funcionar recientemente sino que nunca ha terminado de funcionar para todos (Gimeno Sacristán, 2013). Recordemos que el 43% de los niños y niñas del 20% más pobre abandona prematuramente sus estudios. O que los alumnos de entornos desaventajados tienen 5,6 veces más probabilidades de haber repetido frente a sus equivalentes de familias privilegiadas.

Lo que se llama propiamente Fracaso Escolar son los alumnos que no adquieren el título de ESO (aunque certifiquen que la han acabado): Anda en torno a un 28% y oscila, de siempre, entre el 25 y el 33%. No baja del 25% el número de menores de 34 años que no tiene la ESO.

En el fracaso escolar oficialmente tasado también queda oculto si realmente se han alcanzado los aprendizajes básicos necesarios porque, como todos los profesores sabemos desgraciadamente, aprobar no es sinónimo de haber adquirido ni los aprendizajes ni lo que ahora denominamos las «competencias» básicas.  

Las cifras oficiales del fracaso escolar “ocultan” por lo tanto las cifras de alumnos que pasan de curso, aprueban y sacan incluso “buenas notas”, pero que pasan sus horas, días y años sentados en unas aulas realizando unas actividades que nos les interesan nada y a las que no les encuentran ningún sentido. De una manera que a nosotros nos parece muy clara, eso es también fracaso escolar.

TENGAMOS EN CUENTA LAS CAUSAS

  1. HAY CAUSAS INSTICIONALES QUE NO TIENEN QUE VER DIRECTAMENTE CON LA ESCUELA

a. HAY UNA DESIGUALDAD SOCIAL FRUTO DE LA DESIGUALDAD SOCIOECONÓMICA que influye mucho en cómo se plantean las familias la escuela. Casi todos los estudios sociológicos que se realizan sobre el fracaso escolar avalan en gran medida la llamada «teoría de la reproducción», o el círculo vicioso que va la pobreza al fracaso y del fracaso a la pobreza.

 Es verdad que la desigualdad es un problema principalmente POLÍTICO. Pero hay que tener en cuenta que esta desigualdad condiciona mucho las CIRCUNSTANCIAS FAMILIARES. Veamos algunas circunstancias que para nosotros son muy evidentes:

  • El nivel de pobreza, precariedad, incertidumbre. (OJO: Esto condiciona, pero no tiene que DETERMINAR NADA) Si la situación de la familia es precaria, incierta, los hijos están también en una situación también precaria con relación a la escuela: Cambios de domicilio, condiciones de la vivienda, acceso a centros escolares de las periferias sin posibilidad real de elegir centro, cambios de centros escolares con frecuencia, absentismo alto por mil circunstancias…
  • Pero influye, sobre todo, y esto es aún más importante, en algo que llaman los bienes culturales que tiene esa familia (el CAPITAL CULTURAL). Con frecuencia hay una pobreza también cultural:  los conocimientos, las experiencias, el lenguaje, la mentalidad y las cosas que tienen valor en la familia, el nivel académico de los padres… tienden a no darle un valor importante a la escuela porque realmente no se confía en que uno pueda sobrevivir en esos ambientes de pobreza con lo que ofrece la escuela. Antes eso significaba que si no valías te tenías que poner a trabajar. Ahora, que “te busques la vida como puedas”, es decir, entrar en los mecanismos de «integración social» o pasar al área de los «marginados».
  • Otra cosa que está muy ligado al fracaso escolar es el ESTILO con el que se educa a los hijos en muchas familias, el estilo EDUCATIVO. Antes, la genta más pobre, nuestros padres, tenían un estilo MUY RÍGIDO y directivo. El llamado ordeno y mando, “esto se hace porque sí, porque lo digo yo”. Y se valoraba mucho el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo constante, el respeto a los adultos, a los profesores, a los vecinos. Ahora la mayoría de las familias se han apuntado a la moda de DEJAR HACER, DEJAR PASAR. Es lo que se llama un ESTILO PERMISIVO. Pero esto convive también con uno de los problemas más importantes en el estilo de relación que tienen las familias: LA SOBREPROTECCIÓN. La sobreprotección hace a los hijos tiranos y convierte a los padres en siervos de los hijos cuando están en casa y en “sindicalistas” de los hijos cuando están en el colegio. Las consecuencias son que no se admite de ninguna manera que a nuestros hijos se les niegue algo o que tengan el más mínimo traspié o fracaso. No se tolera. Una de las tragedias que se esconden en estos estilos es lo que implican en la relación con las Escuelas. Las familias cada vez más se relacionan con los centros educativos como clientes, usuarios, destinatarios de «un servicio» al que se le reclaman resultados y derechos de la misma manera que se «compran» otros servicios. Y eso que éstos no se pagan (el que piense que el pago de una cuota para material es un pago del servicio es que ha perdido ya toda la cabeza). El resultado en uno de los problemas más importantes que tenemos: el divorcio entre las familias y los profesores. Ya que éstos últimos tienen que estar «a su servicio» y dando permanente cuenta de lo que hacen cuando se tiene el más mínimo contratiempo con él. Se nos ha colado de lleno una mentalidad individualista, utilitarista y mercantilista que nos permite «delegar» en otros, con exigencias que llegan al paroxismo, aquello que no somos capaces y no estamos dispuestos a hacer nosotros.

b. Hablamos TAMBIÉN de PROCESOS EDUCATIVOS que se desarrollan al margen de la ESCUELA y que, llegados a la preadolescencia (con 10 años en adelante) influyen mucho en que la escuela ya no sea un sitio dónde se quiere ir. Destacamos:

  • Las pantallas como un elemento socializador que está afectando mucho al aprendizaje.
En otras entradas de este blog le hemos dedicado muchos artículos a este tema que se pueden consultar. Además, próximamente, elaboraremos otra entrada dónde sintetizamos la incidencia concreta que están teniendo las pantallas en las escuelas y los debates tan vivos que está suscitando esta problemática que ha saltado a todos los medios de comunicación social (sobre todo en torno a los móviles)

  • Las bandas o pandillas en los barrios periféricos de las ciudades.
Es evidente que los chicos que son «admitidos» o «reclutados» por las bandas, como poco tienen a la «escuela» en un segundo o tercer o cuarto o… plano. Sus prioridades y preocupaciones pasan a ser otras y, la mayoría de las veces, estas no pasan por lo que la escuela les ofrece.

2. HAY FACTORES LIGADOS A LA PROPIA ESCUELA

a. Están, en primer lugar, las POLÍTICAS EDUCATIVAS.

Las grandes decisiones sobre cómo se organiza el sistema educativo en un país. Aquí se encuentra por ejemplo:

  • El dinero que se dedica a la enseñanza, el presupuesto educativo. La inversión educativa por alumno. Un reciente informe de la OCDE habla de que en España se realiza una inversión promedio menor en casi 1.500 euros en relación a la inversión que se realiza por alumno en la Unión Europea.
  • Los recursos que tienen las ciudades y algunos de los barrios. Es claro que no es lo mismo disponer de recursos educativos extraescolares, bibliotecas, teatros, cines, espacios recreativos y culturales, programas culturales, … que no disponer.
  • Cómo está pensado el plan de estudios que hay que llevar a cabo: el curriculum
  • Las políticas de asignación y los convenios que regulan las condiciones de trabajo de los profesores. Si el profesorado de un centro lleva mucho tiempo o se quiere ir de ese centro rápido influye mucho en el nivel de compromiso con el proyecto educativo. También hay que tener en cuenta cuáles son las condiciones de trabajo de los docentes.
  • Los colegios son muy distintos entre sí dependiendo de todas estas cosas. No es lo mismo un colegio con buenas instalaciones, grupos no muy grandes, un profesorado comprometido y que trabaja a gusto en el centro, en un barrio con ofertas culturales (cine, teatro, exposiciones, conciertos, …) que lo contrario.

b. Y está, en segundo lugar, EL FUNCIONAMIENTO DEL PROPIO CENTRO EDUCATIVO, sus dinámicas.

La vida de un Centro educativo puede ayudar a superar muchos obstáculos de los que hemos hablado o los puede agravar. En ningún caso es un factor totalmente compensatorio pero si que puede tener más o menos esa función.

  • Cómo se concreta el plan de estudio que se oferta.
  • Qué enseñanza que se desarrolla en las aulas
  • Qué expectativas que tienen los propios profesores en relación a los alumnos “más desventajados”,
  • Cuáles son los modos de agrupar a alumnos
  • Cuál es el tiempo de que se dispone para la coordinación, la formación, el debate, la reflexión,…
  • Cómo son las relaciones entre docentes, profesores y alumnos, compañeros, el clima relacional,
  • Qué criterios de promoción hay, cómo se organizan las transiciones escolares de un curso a otro,…

FACTORES MÁS SUBJETIVOS O DE CARÁCTER MÁS PERSONAL

  • Las ofertas de “valor” y “éxito” que propone el ocio y el tiempo no escolar y que no requieren “escuela”.

En este momento, tienen ya mucho que ver con el mundo de las redes sociales, con el mundo virtual. Ha aparecido un nuevo «referente» de éxito, un remero de los muy conocidos «ídolos» juveniles: los INFLUENCERS de todo tipo (de youtube, de los videojuegos, del mundo del deporte, del mundo de la moda, del famoseo,…)

  • Las propias decisiones personales que toman tanto los padres como los alumnos.

Influye la historia de los padres, su propia historia personal. Muchas acciones y decisiones que llevan a cabo los padres, las familias, además de estar influenciadas por sus circunstancias, lo están por las propias vivencias que ellas han tenido en la escuela.

También influye mucho la historia que han tenido esos alumnos y su características personales. Puede haber limitaciones intelectuales, trastornos intelectuales, trastornos mentales, un historial de abandono, de maltrato, … Y lo contrario.

Hacer un buen diagnóstico de las causas que han llevado al fracaso, al abandono, a la falta de una alfabetización adecuada, …nos debería ayudar a implementar medidas y compromisos que fueran realmente eficaces para abordar este problema.

En la siguiente entrada abordaremos algunas medidas que, como consecuencia de estos factores, consideramos necesarias para abordar integralmente el problema del fracaso escolar.

  • Características que se dan en el alumnado en el proceso escolar.

El fracaso escolar concierne también a las características emocionales y de aprendizaje del niño. En este sentido cabe señalar como causas personales que pueden llevar al fracaso escolar:

Déficit intelectual: los problemas para adaptarse intelectualmente a la escuela pueden darse tanto en niños que presentan algún problema de aprendizaje como en niños superdotados, así como en la falta de una base sólida en cursos anteriores.

Falta de motivación e interés: aunque el estudiante tenga capacidad para adquirir los conocimientos presentados en clase, hay una falta de motivación que conlleva a no aprovechar esos conocimientos. Habría que estudiar a qué se debe.

Técnicas de estudio: ocurre en niños que no han convertido el estudio en un hábito y no saben cómo estudiar para conseguir buenos resultados. Damos por supuesto en multitud de ocasiones que los alumnos saben cómo abordar los trabajos escolares cuando tienen que gestionarlos ellos mismos. Esto se agrava si no es posible que este proceso cuente con algún apoyo en casa o en otro espacio extraescolar. Ya hemos comentado las circunstancias familiares que hacen muy difícil este apoyo de la madre o el padre.

Déficit emocionales: se trata de niños con problemas en casa, padres sobreprotectores o muy severos, niños hiperactivos, con carencias afectivas o que están pasando por un momento difícil. Es una consecuencia igualmente de algunos de los factores señalados anteriormente.

Escaso o excesivo nivel de exigencia: es importante que cada niño se desarrolle en función de sus capacidades y nivel de maduración intelectual. Pero es también muy importante partir de que casi siempre es posible mejorar nuestras capacidades y madurar. Sin conflicto ni reto intelectual, la acomodación será el peor enemigo del esfuerzo. Hoy es mucho más común el escaso nivel de exigencia que el excesivo.

Autores: Manuelaraus y Melinda Llarandi (educadores)

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