DESAFÍOS DE UN EDUCADOR PARA LA SOLIDARIDAD

Situamos en esta entrada las CONCLUSIONES, también provisionales, del taller sobre DIFICULTADES Y RETOS de un educador para la solidaridad que hicimos en el Curso Emergencia Educativa. Aula Malagón- Rovirosa del MCC. Agosto 2024

RETOS Y DESAFÍOS DE NUESTRA PROFESIÓN EN EL ÁMBITO EDUCATIVO

Identificar obstáculos, problemas, retos a los que nos enfrentamos a diario en el ejercicio de nuestra profesión (en el ámbito educativo) fue el objetivo de nuestro segundo taller en la jornada. En gran medida este ámbito es el de la Escuela (y sobre todo, la escuela obligatoria). Pero dentro del curso, y según la experiencia de cada cual, se identificaron otros ámbitos. Bien es verdad que muchos de estos retos, leídos adecuadamente, son transversales a todos los ámbitos.

No se pretendía hacer ni un desahogo ni una terapia colectiva tan propia de un grupo de educadores cuando se juntan, aunque en parte no podemos evitar que lo sea. Se trataba de hacernos caer en la cuenta de la necesidad de analizar en profundidad aquellas circunstancias y situaciones que están impidiendo que los procesos que emprendemos con los chicos lleguen al “puerto” al que nos hemos orientado. En este sentido, y tras hacer una aproximación al análisis de causas para identificar las líneas de acción, hemos denominado a estas dificultades  desafíos.

A. Estos serían los principales desafíos- retos a los que nos venimos enfrentando:

  1. Relacionados con el entramado institucional (trabajo, vivienda, alimentación, acceso a servicios de salud y de educación, condiciones de vida en general): Niños y jóvenes que viven en situaciones de privación grave de condiciones de vida, incluso en situaciones de supervivencia dentro del mundo de los “descartados”. No falta entre nosotros alumnado que pasa hambre, que viene en condiciones higiénicas insanas, que vive en infraviviendas o en habitaciones, que vive en hogares uniparentales dónde la madre está ausente tratando de buscar los recursos necesarios para mantener a la familia, …
  2. Niños y jóvenes que viven en situaciones de “orfandad” real y existencial, sin apenas vínculos con el padre (y a veces hasta sin la madre) o con relaciones de violencia, abuso y maltrato. Con todo lo que ello comporta de aislamiento y soledad, vulnerabilidad física y emocional, búsqueda de evasiones (adicciones), ejercicio de la violencia, desconfianza hacia los demás, entrada en “maras”, bandas, …
  3. Muy relacionado con lo anterior, observamos tanto déficits muy importantes en el desarrollo intelectual (empezando por el lenguaje y la comunicación) como en el desarrollo emocional y mental. Problemas de atención y de salud mental cada vez más importantes. Y problemas de relación con los otros niños y con los adultos.
  4. Hay un grupo de dificultades que tienen que ver con la cultura materialista e individualista dominante: utilitarismo, individualismo, apatía, indiferencia, infantilismo crónico, escasa sensibilidad para lo común, dictadura del capricho, …
  5. Además de las citadas, en el ámbito escolar identificamos también algunas dificultades específicas:
    • La relación de los educadores con las familias, atravesada de múltiples situaciones conflictivas y desconfianza en ambas direcciones: familia- escuela// escuela- familia. En gran medida se han convertido en lo mismo que todas las relaciones, en un intercambio medido en términos de cliente/servicio; u oferta/demanda (o sea, mercantilista).
    • El marco administrativo burocrático al que tenemos que rendir cuentas dentro de un horario marcado por la actividad urgente que demanda atender las asignaturas y las aulas.La dificultad para encontrar de entre los propios compañeros la afinidad y la posibilidad de una relación adecuada que nos permita afrontar “en grupo” estas dificultades.
    • La excesiva heterogeneidad de unos grupos de aula ya bastante numerosos y en dónde con frecuencia predominan la disrupción, la violencia verbal, la falta de respeto, la falta de interés, …
  6. Y finalmente se señalan también dificultades derivadas de nuestra actitud: cansancio y agotamiento físico y psíquico, rutinas que nos sirven para no tener que pensar mucho, desesperación y angustia, hastío… eso que llaman malestar docente.

B. En las ponencias de la Jornada que hemos tenido se intentaron analizar el origen/causas de muchas de estas dificultades, aunque éstas se centraron básicamente en tres marcos de socialización y en los procesos que están teniendo lugar en ellos, con las peculiaridades del momento actual. Las consignamos para que las reflexiones de este taller, que inmediatamente después pasó a proponer cómo afrontar estos retos- desafíos, se puedan entender adecuadamente. Los tres marcos de socialización analizados fueron: la familia (Orfandades); las pantallas; y la Escuela Obligatoria.

C. Por último, se señalaron, en la puesta en común de estos trabajos, algunas líneas que nos ayudarían a orientar nuestros compromisos en el ámbito profesional. Están formuladas en términos generales, lo que exige una concreción mayor que debe hacerse atendiendo a las circunstancias más personales en las que nos movemos. Estas serían las líneas a destacar:

  1. Un plan para que formemos parte de un grupo de trabajo en el que se puedan encontrar compañeros nuestros. Podemos empezar por ejemplo por organizar grupos de lecturas profesionales en común. Estos encuentros pueden asentar las bases de experiencias de pequeños colectivos (grupos de 5-7 personas) de reflexión/acción que pueden ligarse o formar parte de una red más amplia. En cualquier caso, necesitamos espacios dónde profundizar en nuestra formación no sólo técnica-didáctica sino también filosófica.
  2. Es muy importante tomar conciencia de lo que Freire denominaba dimensión política de nuestra acción. Está claro que determinadas circunstancias que afectan irremisiblemente a los niños y jóvenes con los que trabajamos deben ser abordados en el plano político. P.e. un educador no puede sustraerse de la lucha contra todas las formas de explotación y esclavitud que vive la infancia; ni de la lucha contra todas las formas de alienación y explotación del Trabajo puesto al servicio del Capital.
  3. La Escuela, aún con los condicionantes estructurales que posee, nos permite un trato directo con niños, jóvenes y familias. Son personas concretas a las que podemos entusiasmar con un proceso de promoción vocacional. Deben estar, por tanto, en nuestro campo de acción. Debemos aprender cómo llevar a cabo la responsabilidad que contraemos con los alumnos y las familias con las que hemos ido tejiendo vínculos y relaciones, llevándola (eso debe debatirse en común con otros) más allá del espacio normativizado de la propia Escuela cuando esto sea posible. Tener para ello en marcha estructuras paralelas de grupos juveniles o algunas formas de “escuelas de familias” podría ayudar a vehicular estas relaciones.
  4. El plan de estudios, el llamado currículo, termina dependiendo en gran medida del profesor que lo lleva a cabo si este asume la responsabilidad que le corresponde. Sigue existiendo, al menos en teoría y, por lo tanto, reconocido legalmente, eso que se dio en llamar libertad de cátedra. Tenemos el compromiso de ser máximamente honestos con lo que enseñamos y máximamente críticos. Esto exige de nosotros un profundo amor a la verdad de los hechos y el estudio y la actualización de las materias que damos. No hay visiones neutrales de la realidad y el paradigma cientificista y del progreso no equivale sin más a la “verdad” inapelable. Mucho menos si los contenidos están transitados por sesgos ideológicos fácilmente identificables.
  5. Hacemos un llamamiento a la creatividad más que a la delirante “innovación”, que parece la consigna del momento. La creatividad no parte de cero sino de la conciencia y el reconocimiento de las muchísimas aportaciones que nos preceden a las que tenemos el deber de ofrecer una impronta personal y colectiva que sepa responder a los desafíos concretos a los que nos enfrentamos. La creatividad tampoco es una exclusiva cualidad de determinados individuos “creativos”. Lo más creativo suele tener lugar cuando cada cual comparte sus mejores cualidades con los demás y, juntos, se combinan, se complementan y colaboran pensando en solucionar problemas con los medios de los que disponemos. La creatividad, en suma, nace de una mirada renovada, que asume una perspectiva inusual en las instituciones que conforman el mundo actual. En nuestro caso, es la de los empobrecidos, los más débiles, los “descartados”, los “sin voz”. No hay nada que integre, incluya, compense la desigualdad, respete la dignidad, que lo que se hace desde esta perspectiva.

Autores: Manuel Araus y Melinda Llarandi.

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