TAL VEZ ESTAMOS ESTUDIANDO MAL

En una entrada anterior nos referíamos al libro APRÉNDETELO. La ciencia del aprendizaje para destacar qué estrategias resultan científicamente adecuadas para estudiar y aprender algo nuevo de forma correcta. En ésta entrada continuamos entresacando algunos apuntes de dicho libro y me voy a referir a dos «resabios» que se han utilizado demasiadas veces bajo el amparo de las pedagogías innovadoras contemporáneas: el que menosprecia la memoria y el que menosprecia los exámenes. Es una entrada breve que se desarrolla muy dilatadamente en el libro haciendo referencia a múltiples experimentos realizados por la psicología cognitiva.

EL CONOCIMIENTO Y LA MEMORIA SI SON NECESARIOS

Hay ya también mucho argumentario escrito en relación a éste tema. Tal vez el exponente más conocido en el panorama español más mediático sea el experto en educación Gregorio Luri. El ha sido capaz de hacer llegar con contundencia la inconsistencia de aquellos que, con la excusa de favorecer a los más desfavorecidos, han denostado tanto el conocimiento como la memoria. Así que aquí sólo me limitaré a las notas abreviadas que hace el libro que estamos comentando en relación a ambos elementos del aprendizaje.

El falso el dilema que con frecuencia enfrenta «conocimiento» (memorístico) a creatividad. Sin conocimientos básicos memorísticos no es posible construir ningún andamiaje en el que se sostengan los niveles de complejidad del aprendizaje, que son la base de la inteligencia ejecutiva (está muy bien explicado en el manual de Inteligencia ejecutiva escrito por Jose Antonio Marina). Sin los materiales que proporciona la memoria es imposible pasar de la extracción de la información a la interpretación, al análisis, a la síntesis, a la conclusión y, finalmente, a la capacidad de resolver de forma «creativa» una situación problemática (en el sentido cognitivo).

No puedes aplicar lo que sabes de una forma práctica si no sabes nada que puedas aplicar. Memorizar proporciona, como hemos dicho, los «materiales» que nos permiten construir un conocimiento complejo. Sin materiales no hay obra. Pero además del material concepto- informativo (que requiere lo que los expertos llaman «memoria semántica») necesitamos un conocimiento del cómo se debe utilizar ese material si queremos sacar adelante la obra completa (memoria procesual o de procedimientos). Por lo tanto el conocimiento de algo también implica el saber qué podemos hacer y qué no podemos hacer con ese «algo», el saber dónde podemos o dónde no podemos utilizar ese «algo» (algo así es lo que intenta abarcar el término «competencia» en el sentido de «destreza») . Esta red de conocimientos relacionados debe poder ser evocada a la hora de afrontar situaciones nuevas de aprendizaje o situaciones en dónde necesitemos resolver simplemente un problema.

Es fácil entender que tener a nuestra disposición de un click todos los conocimientos (ya ahora hasta la IA generativa) no sirve de mucho cuándo no sabemos qué estamos buscando y para qué lo estamos buscando. Ni el chat GPT funciona si no le hacemos los enunciados y las preguntas adecuadas (que proceden de conocimientos que podemos recuperar de nuestra memoria).

EL EXÁMEN (COMO HERRAMIENTA DE APRENDIZAJE) ES MUY EFICAZ

Hablar de exámenes o controles en relación a la actividad escolar o intelectual es tocar otra bicha. Y también hay mucha literatura sobre el tema. En el manual al que aludimos el examen es principalmente aconsejado cómo una eficacísima herramienta de aprendizaje más que como una herramienta de medición.

Entre las estrategias de «evocación» (recuperación de aprendizajes previos) LA REFLEXIÓN es una de las mejores. Re-flexionar implica al menos tres actividades cognitivas de enorme importancia:

  1. Recuperar experiencias y conocimientos previos de la MEMORIA. Un hecho o un acontecimiento empieza a cobrar sentido cuando empieza a ser reflexionado.
  2. Conectar esta experiencia y conocimientos tenidos con anterioridad con experiencias y conocimientos nuevos de carácter análogo (mismos componentes o elementos o proposiciones en contextos o circunstancias distintas). No es la experiencia sin más la madre de la ciencia sino la experiencia reflexionada, la que me permite extraer de la experiencia aquello que ha sido adecuado para desenvolverme o resolver una situación o aquello que no lo ha sido y me ha inducido a error.
  3. Sólo hacer esta re- visión permite no caer una y otra vez en la misma piedra y permite, a su vez, ensayar mentalmente (anticipar y simular) cómo podemos abordar una nueva situación que se nos presente en dónde intervengan componentes semejantes antes de que se produzca directamente.

De alguna manera, reflexionar es lo mismo que AUTOEXAMINARNOS. El examen es una de las más eficaces prácticas de evocación que se han experimentado. Tiene dos importantes ventajas que marcan la diferencia entre el que estudia bien y estudia mal:

  1. Es capaz, con las preguntas adecuadas, qué han de ser sencillas pero relevantes, de mostrarte qué sabes y qué no sabes de verdad. Y por lo tanto, de enfocarte en los puntos débiles para poder reforzarlos.
  2. Cuándo recordamos lo aprendido, a través de estos autoexámentes (reflexiones) el cerebro consolida la memoria, fortalece las vías de acceso a los conceptos- conocimientos y, por lo tanto, las vías de recuperación automática de los mismos cuándo nos sean necesarios.

El autoexámen o pequeños exámenes externos con vistas a la evocación de lo aprendido tiene la virtud de paralizar o detener la «curva del olvido». Ya sabemos a través de muchos experimentos también que perdemos u olvidamos con muchísima rapidez hasta el 70% de lo que oímos o leemos. El otro 30% se desvanece más lentamente pero, sin evocación, también lo hace.

Para qué estos exámenes (preguntas significativas sobre partes de la materia que nos hemos tenido que aprender que pueden ser de muchos tipos pero que siempre deben exigir cierto esfuerzo para ser contestadas), resulten más eficaces como técnicas de recuperación- evocación, se recomienda:

  1. Que los nuevos conocimientos o conocimientos de los que se parte (nuevo tema o unidad a trabajar) se hayan conseguido mediante estrategias de conexión con conocimientos previos y elaboración (Ver el significado de «elaboración» en la entrada anterior sobre este libro) que requieran esfuerzo por parte del sujeto que aprende. Ofrecer «conocimientos» sin más y soltarlos como si fuéramos una manguera de agua no vale.
  2. Que se hagan periódicamente en sesiones separadas por algún lapso de tiempo. Menos separados al principio y más al final
  3. Que se hagan tras haberse intercalado otros conocimientos que no tienen porqué pertenecer al mismo área pero que pueden estar interrelacionados.
  4. Que se hagan no sobre toda la materia sino sobre partes de ella (parciales) elegidas sucesivamente de forma aleatoria, variando las preguntas de una sesión a otra.

La mejora en el aprendizaje que suponen los exámenes así planteados es una de las evidencias mejor avaladas por todos los estudios que la psicología cognitiva ha realizado. Los resultados de los exámenes o pruebas de «medición» mejoran con este tipo de estrategia hasta en un 30- 50%.

Autor: Manuelaraus

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