CURSO «PROFESIÓN Y SOLIDARIDAD»: EMERGENCIA EDUCATIVA

En el marco del Aula Malagón Rovirosa que celebra anualmente el Movimiento Cultural Cristiano, hemos desarrollado un curso (más bien jornada de estudio), que lleva por título Emergencia Educativa. Los responsables del curso fueron Manuel Araus (autor de este blog) y Melinda Llarandi (mi esposa, también educadora apasionada). Ambos compartimos militancia en los mismos grupos de vida y de trabajo. El objetivo fundamental del mismo es el de promover entre los que nos dedicamos al mundo educativo, algunos profesionalmente y otros no, acciones decididas en relación a la situación urgente que denota un sector amplio de la juventud.

En este sector es bastante frecuente constatar algunas circunstancias que evidentemente hablan de una emergencia educativa: hablamos de explotación y esclavitud; hablamos de desarraigo, de ausencia de vínculos fundantes y fundamentales en el desarrollo de la infancia; hablamos de fracaso en la dotación de las herramientas que pide una alfabetización adecuada al mundo actual; hablamos de la desorientación, la apatía (lo que quiere decir, alienación y desesperación) y, en definitiva, falta de sentido (vocación) ante la realidad que está viviendo.

El curso, breve pero intenso, se desarrolló a partir de 3 reflexiones y tres talleres. Las reflexiones, fruto de trabajos colectivos en su mayoría, giraron en torno a tres ejes que nos permitieran situar las singularidades que tienen los marcos de socialización tradicionales en este «cambio de época», en este momento de «transición epocal». Estos tres ejes serían: familia (reflexión sobre la Orfandad); Pantallas (reflexión sobre su incidencia en múltiples aspectos de su vida); y Escuela obligatoria.

Reflexiones y ponencias del curso

Sobre la primera reflexión, insistimos en leer y comentar juntos el libro editado recientemente por ediciones Voz de los sin Voz que se titula Huérfanos, de Marina Ponce. Marina Ponce además de ser madre de familia y educadora apasionada, ha sido directora de una preciosa experiencia de Comunidades de Aprendizaje. En el libro se describen situaciones existenciales que afectan a un sector de jóvenes muy muy amplio. Mucho más amplio de lo que en un principio nos podamos imaginar. Pero en él, sobre todo, se analizan las causas y consecuencias que tiene esta condición existencial en la vida de estos muchachos. La autora del libro, que fue nuestra ponente, ya nos anticipó líneas que una segunda parte del tema tendrá que desarrollar. Entre ellas, la «orfandad» en los países menos empobrecidos o el de la ausencia de paternidad.

La segunda reflexión estuvo a cargo de Oscar Arcera, que actualmente ha sido llamado a presidir y coordinar la Fundación Educere. Fue un intento de síntesis de varios trabajos llevados a cabo por el grupo «PBC educación» (Profesionales por el Bien Común, Educación) del que forma parte desde su inicio. Se hizo un gran esfuerzo en integrarlos dentro de una sola comunicación. En dichos trabajos, de los que también hemos dado información en este blog, analizamos la penetración de las pantallas en nuestras vidas y las incidencias que éstas están ya teniendo tanto en el ámbito personal (desarrollo físico, intelectual, identidad, formas de relación, afectividad,… ) como en el ámbito social ( familia, empleo, economía, política, control ideológico). Si en este blog hacemos una búsqueda con la palabra Pantallas, tendréis a vuestra disposición numerosas entradas que se ocupan también de este tema.

La tercera reflexión corrió a cargo del autor de este blog y de esta entrada, y fue también un intento de situar las preguntas y las cuestiones que originaron la publicación del libro «Emergencia Educativa. La Escuela… a pesar de todo» que también ha realizado la editorial Voz de los sin Voz. Con esta tercer reflexión poníamos de manifiesto el entramado de elementos institucionales y de debates que hay en torno a la Escuela obligatoria, una escuela por dónde transitan entre 5 y 10 años (según países) millones y millones de niños y jóvenes de todo el mundo. Era importante señalar las «limitaciones» pero también «las posibilidades» que ofrece esta institución extendida a lo largo y ancho de toda nuestra geografía (sin olvidarnos de los que aún no tienen acceso a ella).

Talleres de reflexión y fijación de claves educativas

Intercalados con las reflexiones tuvimos tres «talleres». En realidad, nuestra intención era aprovechar todo el caudal de experiencia y reflexión que traen los que han hecho el esfuerzo de formar parte de un curso que realmente requiere un compromiso en el verano (agosto) que muy pocos están dispuestos a hacer. Estábamos seguros de que juntos podíamos sacar adelante reflexiones colectivas mucho más interesantes que las meramente personales. Y lo son porque cada uno de los asistentes, lógicamente, posee no sólo un caudal de conocimientos y experiencias singular, sino porque además cada uno de ellos es parte de una red de personas y profesionales que amplía en mucho el muestrario de nuestras aportaciones.

El primero de ellos, del que daremos cuenta en otra entrada próxima de este blog, indagó en aquellas experiencias que personalmente nos han ayudado en la vida a mejorar, a crecer, a madurar como personas. Experiencias formativas, pero no necesariamente adquiridas en un establecimiento o institución educativa (que también). Identificadas las principales experiencias, las que consideramos más significativas, las que dejaron más huella en nosotros, escarbamos en las claves que estas experiencias nos dan. Teníamos aquí pistas evidentemente probadas sobre aspectos que, en los procesos educativos, siempre hay que tener en cuenta.

El segundo fue un video forum que quería generar un diálogo abierto sobre el tema vocacional en la educación. Nos servimos de una película de Bután, poco conocida y de un estilo y sensibilidad no demasiado occidental. Se llama Lunana. Un yak en la Escuela. Con independencia de la calidad de la película, que en mayoritariamente se clasificó de bastante interesante, se consiguió abrir un debate, corto (siempre resulta corto de tiempo cualquier actividad que nos engancha), pero de gran profundidad sobre el tema que intuíamos que podría servir de hilo conductor. Efectivamente lo fue. La película, que tenía una fuerte carga simbólica y representaba una especie de «viaje de descubrimiento personal», proporcionó escenas y diálogos sobre los cuales se fueron vertiendo valiosos comentarios. Merece la pena, si conseguimos reunir a un grupo de personas en nuestra casa, hacer este video forum y tener un muy interesante debate sobre qué significa y supone formar parte de un adecuado ambiente educativo.

El taller final, el que cerraba el curso, pretendía plantearnos la situación que vivimos los profesores en los espacios educativos más formales (especialmente la escuela) con los niños y jóvenes que acuden a ella y a los que damos clase. Evidentemente no éramos todos profesores por lo que contamos también con reflexiones de ámbitos no formales, informales o en la familia. Dedicaremos también una entrada a las reflexiones que salieron de este taller. Pero en él, lo importante era sobre todo identificar campos y medios de acción adecuados y factibles que tenemos todos y cada uno de nosotros. Campos que no siempre coinciden con los «terrenos de juego» que nos marcan otros intereses o instituciones relacionadas con la escuela. Y aquí es dónde está el «quid» de la cuestión. No somos meros «transmisores» o «reproductores» de unos conocimientos, valores, experiencias que nos vienen bien definidas y aquilatadas. Nos negamos a que «otros analicen, otros juzguen y otros decidan» en dónde debemos poner nuestros esfuerzos de cara al rol que se nos ha asignado en estos «espacios educativos». Y que lo decidan además, aprovechando que las tareas urgentes que tenemos que afrontar a diario son las que finalmente marcan nuestras agendas y nuestros intereses, sobre todo si queremos «progresar» en el sistema. No somos tampoco meras «víctimas» impotentes de una maquinaria que ciertamente puede llegar a aplastar. Pensar, en común, con cabeza propia, era, es y seguirá siendo fundamental. Hacer las cosas desde abajo, promocionando una base sólida en la que sustentar los ambientes en los que queremos educar(nos), es posiblemente lo más urgente que tenemos que hacer. Y no lo podemos hacer solos, cada uno por su cuenta. Ni formando parte sin más de «maquinarias» fuertes, alternativas, de las que somos meros «participantes».

En esas estamos. En la promoción de pequeños grupos, capaces de personalizarnos, capaces de generar auténticos vínculos, abiertos seriamente a los desafíos, y abiertos a que entre ellos nazca, en aras de la solidaridad, un tejido profesional fuerte y sólido, lo que es contrario a intereses corporativos y egoístas.

Autores: Manuel Araus y Melinda Llarandi

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