
APRÉNDETELO. LA CIENCIA DEL APRENDIZAJE EXITOSO es un libro de Peter C. Brown, Henry L. Roediger, Mark A. McDaniel, editado por Paidós. Contiene certezas básicas de cómo se realiza el aprendizaje que están avaladas por evidencias científicas y contiene las evidencias científicas que avalan dichas certezas. No entrará, por lo tanto, en contradicción con otras entradas que hemos realizado en este mismo blog a propósito de la bibliografía que vamos leyendo sobre este tema. Nuestro manual base para este tema, después de testar varios trabajos sobre el mismo, fue el de Héctor Ruíz Martín en su libro «¿Cómo aprendemos?. Traemos aquí algunos apuntes de este otro libro que, muy al estilo de los ensayos divulgativos anglosajones, está ilustrado con numerosos casos y detalles de los procesos de investigación que han llevado al puñado de conclusiones que se manejan. En realidad, en su prefacio, se reducen a dos grandes principios básicos: RECUPERACIÓN (evocación) e INTERCALADO DE TEMAS (Alternancia). En torno a ellos se desarrollan las estrategias más adecuadas para abordar el estudio.

NOTAS INICIALES- A MODO DE PREFACIO
Las técnicas de estudio han constituido y constituyen una de las preocupaciones más importantes en el proceso de aprendizaje. Estas han evolucionado sobre todo ligadas a los avances que ha habido en el estudio de los procesos de aprendizaje. Estos estudios, normalmente en el campo de la psicología cognitiva (que suele englobar los estudios neurocientíficos sobre el cerebro y su funcionamiento tan en boga en la actualidad), han provisto con cada vez más contundencia de evidencias científicas sobre lo que funciona y sobre lo que no funciona cuando abordamos el “estudio”, es decir, los procesos de aprendizaje.
En el libro del que nos ayudamos para extraer estas ideas hay tres evidencias transversales que, en parte- y sólo en parte-, suenan llamativas, sobre todo a la luz de afirmaciones e intuiciones que tenemos tan introyectadas sobre cómo estudiar y que nos resultan difícilmente refutables por pensar que son de “sentido común”. Estas tres evidencias son:
- El aprendizaje necesita de la memoria (a corto y a medio/largo plazo). Y sabemos que hay un discurso “pedagógico” que no ha hecho más que denostarla.
- Tenemos que aprender, y aprendemos, a lo largo de toda la vida. Esto no lo cuestiona nadie en este momento.
- Aprender es una destreza adquirida y las estrategias más efectivas a menudo son contrarias a esas “intuiciones” que hemos atribuido al sentido común.
Esta última afirmación consta de dos proposiciones que no son igualmente controvertidas. La primera, nos llama a superar el determinismo genético que se manifiesta cuando pensamos que nosotros no somos “inteligentes” o somos poco listos y nos cuesta mucho aprender. A aprender también se aprende y es posible que lo que nos haya pasado y nos pase es que no hayamos adquirido las estrategias adecuadas para hacerlo. La segunda es mucho más chocante, porque el “estudio” está lleno de sentencias y fórmulas que a base de haberlas escuchado, repetido y utilizado (sin valorar muchas veces de forma clara sus buenos o adecuados resultados) resulta que están en contradicción con las evidencias que hoy tenemos procedentes de los estudios de psicología cognitiva.
LO QUE NO FUNCIONA Y PENSAMOS QUE SI FUNCIONA
La “creencia popular”, extendida por la tradición escolar y muchos profesores de los que hemos sido alumnos asume algunas acciones para estudiar como evidentes sin que lo sean
Se piensa a menudo que una destreza o conocimiento se adquiere perseverando en él, de manera centrada y decidida, practicándolo y repitiéndolo una y otra vez. Los estudios al respecto sólo nos hablan de aprendizajes muy frágiles y transitorios, que se desvanecen con rapidez.
Se piensa a menudo que leer y releer de forma intensa y secuencial ayuda a entender y memorizar el contenido de un texto. ¡Esto tampoco es cierto! Todos los experimentos (en el sentido científico del término) tanto en “laboratorio” como en las aulas reales de los colegios han llegado a las siguientes conclusiones:
- Para lo escaso eficaz que resulta lleva demasiado tiempo.No te permite un recuerdo perdurable de lo que llegas a memorizar.
- Releer un texto tiene sentido si ha pasado un lapso de tiempo importante desde la primera lectura y tratamos de evocar lo que aprendimos con él. La relectura secuencial, aparte de llevar demasiado tiempo resulta del todo ineficaz.
Desarrollo algo más esta última conclusión. Tener la sensación de dominio de un conocimiento, o de estar familiarizado con él no es lo mismo que dominar realmente ese conocimiento. Lo sabemos muy bien y tenemos mucha experiencia de ello cuando realizamos pruebas o controles de temas que, en apariencia”, resultan muy poco complicados y fáciles por la familiaridad que tenemos con lo que se propone aprender. Este falso dominio se traduce en poder “repetir”, casi como loros, algunas de las ideas sobre el tema, normalmente sueltas. Aprender algo implica poder explicarlo por ti mismo, lo que suele requerir: entender de lo que hablas, poder relacionarlo y conectarlo con ideas o conocimientos previos que ya tenías, y tener capacidad de transferir esos conocimientos a situaciones análogas nuevas. Sería importante que tras fracasar en la estrategia de “la repetición” intensiva nos hiciéramos algunas preguntas:
- ¿Conoces, mediante un autochequeo o autoexamen, los conceptos claves del tema leído o expuesto?¿Podrías definir claramente cuáles son estos conceptos clave y utilizarlos en un párrafo de tu propia cosecha?¿Podrías convertir lo aprendido en preguntas relevantes sobre el tema a las que serías capaz de responder?
- ¿Serías capaz de utilizar tus propios ejemplos, sacados de tus propias experiencias, para explicar lo que has aprendido?
Está más que demostrado que la lectura repetida, la relectura sin más, lo único que proporciona es un conocimiento superficial y muy poco estable que tendemos además a sobreestimar.
Tampoco funciona utilizar estrategias correctas de aprendizaje que nos permitan una eficaz asimilación de contenidos en un atracón y que cada poco tiempo no lo “evoquemos” o recuperemos. Es la evocación espaciada de ideas- clave o la evocación-recuperación periódica y sistemática de las mismas lo que, como luego veremos, dará consistencia a esos aprendizajes.
LO QUE SÍ QUE FUNCIONA, AUNQUE CHOQUE CON NUESTRAS “CERTEZAS”
Aunque en otra entrada de este blog ampliaremos algunos de estos aspectos (de hecho, tenemos entradas no demasiado antiguas que lo hacen) voy a enumerar de forma breve afirmaciones que sí que se corresponden con evidencias científicas relacionadas con el aprendizaje. Muchas de estas afirmaciones no son más que aspectos derivados de dos principios fundamentales de aprendizaje sobre los que gira el manual que estamos comentando:
- El primero, ya mencionado, sostiene que el aprendizaje de conceptos clave se afianza cuándo el proceso de aprendizaje inicial (del que también hablaremos) se somete a un proceso posterior de evocación o recuperación sistemático.
- El segundo nos dice que el aprendizaje se hace más profundo cuando intercalamos en el proceso temas diferentes pero que estén relacionados.
Ahora sí vamos con la enumeración de lo que SÍ FUNCIONA.
- Todo aprendizaje es más profundo y duradero cuando implica esfuerzo. No funcionan los atajos, las simplificaciones simplistas y las facilidades.
- Somos muy malos para juzgar cuándo estamos realmente aprendiendo algo bien o cuándo no lo estamos haciendo.
- Repasar y practicar masivamente algo de forma secuencial e intensa además de una pérdida de tiempo resulta engañoso. La recuperación de conceptos o acontecimientos de la memoria es mucho más efectiva que repasar releyendo.
- La práctica periódica de la recuperación detiene el olvido, refuerza las rutas neuronales de recuperación y es esencial para conservar el conocimiento necesario.
- Intentar resolver problemas, aún con errores, es más eficaz que ser guiado hacia una solución. Cometer errores y corregirlos crea puentes para un buen aprendizaje.
- No tiene base científica eso que llaman “estilos de aprendizaje” (visual, auditivo, sensorial, … ) El aprendizaje se afianza utilizando todas las herramientas y estilos necesarios y puestos a nuestra disposición. Cuántos más canales de acceso al conocimiento utilicemos, mejor vamos a adquirirlo.
- Los “exámenes” parciales utilizados no como herramienta de medición sino como herramienta de identificación de los errores o puntos débiles son mucho más eficaces que los repasos.
- Todo nuevo aprendizaje se sostiene en un aprendizaje previo. Todo aprendizaje complejo se sostiene en un andamiaje de aprendizajes y rutinas básicas que estén bien construidas.
- La estrategia de “elaboración” es más eficaz que la repetición. Elaborar es dar sentido a un conocimiento nuevo, conectarlo con lo que ya conoces y saber explicarlo con tus propias palabras y tus propios ejemplos (sacados de tu propia experiencia). Elaboramos cuando hacemos síntesis, entresacamos los conceptos o ideas clave y los relacionamos entre sí, y cuándo somos capaces de transferir las ideas a nuevos contextos análogos que pueden pertenecer a otras áreas del conocimiento.
- Facilita el aprendizaje poner un conocimiento nuevo en un contexto más amplio que en el que ha aparecido y situarlo en situaciones concretas que resulten familiares. El aprendizaje es más sólido cuando nos importa, cuando lo abstracto tiene una traducción en algo tangible y manejable.
Autor: Manuelaraus

Muy buen artículo . Nos ayuda a corregir errores que comeremos en educación.
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