A VUELTAS CON LA EVALUACIÓN FINAL DEL CURSO DEL CORONAVIRUS (Una propuesta práctica)

Evaluar lo que de verdad hemos aprendido

Concluía mi anterior entrada sobre el tema de la Evaluación que no era de recibo “evaluar” este curso considerando únicamente la reestructuración y/o adaptación de los estándares previsibles de evaluación que hubiéramos tenido de mantenernos en una situación de “normalidad”. Allí expuse las razones, y en sucesivas entradas al blog he defendido que esta situación, que conlleva una experiencia única y singular, no puede concluirse sin repensar la escuela que tenemos, su organización, su función, y sus variados currículos (los explícitos y oficiales y los ocultos o informales).

Así pues, creo que es nuestra obligación como docentes poner en valor no sólo lo que no se ha podido aprender por haber faltado a las clases presenciales sino lo que, SI QUE SE HA PODIDO APRENDER, y de hecho se ha aprendido, a raíz de este acontecimiento. Por ello, propuse una serie de “ítems” o “proposiciones” que no pretendían otra cosa que ejemplificar lo que en cuanto a evaluación también podemos hacer. En aquel artículo sostuve que no me parecía sólo necesario, sino que me parecía también posible.

Junto a una compañera de prácticas que me está acompañando en esta aventura, Andrea Z., nos hemos atrevido a hacer una propuesta práctica de cómo incorporar este bagaje de experiencia que hemos adquirido en el confinamiento a nuestro informe personalizado de evaluación de este atípico curso.

Se trataría de un proceso sencillo de evaluación colaborativa y cooperativa en dónde jugarían un papel fundamental los propios chicos y chicas (alumnado) y sus familias, que han sido los auténticos “profes” presenciales. Lo hemos dividido en tres fases.

PRIMERA FASE. AUTOEVALUACIÓN VALIDADA POR LAS FAMILIAS.

El alumno rellena el formulario de Autoevaluación

Os proponemos pasar a los alumnos un Formulario (convertido en cuestionario) en dónde los propios chicos valoren, según su propio criterio, la consecución de determinados aprendizajes que, en algún momento, deben ser capaces de concretar con algunas respuestas algo más abiertas.

Se trata de una especie de prueba sencilla de autoevaluación a rellenar con la máxima sinceridad. Se les enviaría por los conductos telemáticos que estemos utilizando (correo, whattsapp, plataforma, …) en el formato que resulte más adecuado. Aquí os dejamos el formulario que hemos preparado usando en nuestro caso las herramientas que nos proporciona Google Educación y que nosotros solemos hacer llegar a través de un Aula Virtual creada en la plataforma de Classroom (sentimos el spot publicitario, pero es la verdad).

Acceso al formulario pinchando en la imagen

Captura de pantalla de un celular

Descripción generada automáticamente

Acceso a la plantilla de Autoevaluación pinchando en la imagen (PDF)

La familia valida y certifica el cuestionario, aportando ella misma también

Una vez que ellos lo rellenen, y antes de que lo envíen, le proponemos a la persona de la familia (o quién quiera que haya asumido ese papel) que valide las respuestas que se han dado. El procedimiento debe ser también sencillo. La madre, el padre o el hermano mayor, o el apoyo más cercano que haya tenido repasa una a una las preguntas del formulario tratando de cerciorarse de si la respuesta que se ha marcado corresponde a la verdad.

El alumno tiene aquí la oportunidad de “convencer” a su tutor en casa de que efectivamente las respuestas que ha dado son las correctas. El propio cuestionario ofrece también la oportunidad de que se abran diálogos que pueden ser muy interesantes dentro del entorno familiar. El propio diálogo confronta a la familia a su vez con cuestiones, temas o problemáticas que tal vez en su entorno no se han llegado a verbalizar. Abrimos un proceso de aprendizaje dialógico en dónde incluso es posible que salgan a flote conocimientos y experiencias que no aparecen para nada en el cuestionario.

Es por ello por lo que el propio formulario contiene la posibilidad de que los familiares puedan apuntar las observaciones que ellos estimen. Deben sentirse lo que son: co-protagonistas, miembros de una comunidad educativa. Y así habría que hacérselo saber. De manera que el mismo formulario se lo debemos mandar e introducir a las familias, para que sepan realmente lo que esperamos de ellas.

A lo mejor estamos inaugurando un camino de no retorno, en el cual quedará grabado un hito de colaboración con la escuela que hasta ahora sólo aparecía en la teoría o diluido. (Accede al PDF pinchando en la imagen)

SEGUNDA FASE. ENTREVISTAS PERSONALES, VIDEOCONFERENCIAS.

La entrevista como herramienta de evaluación

Nos parecía que el proceso de evaluación podría ser la excusa perfecta para entablar una entrevista personal con cada uno de los alumnos, en la medida en que esto sea posible. Lo suyo es contar previamente con los formularios de los chicos y los padres rellenos.

Mi experiencia me dice que esta segunda fase puede ser realidad en un porcentaje más amplio del que a priori podemos suponer si nos empeñamos un poco. Es evidente que para ello cuento con que nuestro interés por estar en contacto con los alumnos y con sus familias ya ha sido capaz de apuntar hacia una mediación bastante ajustada a las posibilidades de cada casa. Pero tampoco esto puede servir de excusa para no intentarlo una vez más.

Esta entrevista es como una réplica de la que han podido tener ya con sus tutores de casa o de familia, pero esta vez estaría hecha con el tutor del cole. Como cualquier entrevista, debe tener las dosis adecuadas de planificación y de flexibilidad. La técnica de la entrevista como herramienta de evaluación en primaria o en secundaria no está, todo hay que decirlo, demasiado desarrollada. En ámbitos Universitarios si hay más literatura. En cualquier caso, sugerimos:

  1. Que el propio formulario nos sirva de guion. Claro que habría que entresacar los grandes bloques temáticos que contiene porque nuestro tiempo es necesariamente limitado y no podemos recorrer todos los ítems
  2. Lo primero es lo primero. Nos interesamos humanamente por ellos. Si la conversación gira por derroteros insospechados hacia la expresión de cosas que necesitan ser expresadas pues no hay más. Es más que suficiente para recoger lo mejor que podemos recoger: un acto de confianza
  3. A continuación, podemos ir repasando esos bloques del guion que tenemos. Preguntas destinadas básicamente a aclarar dudas, a resolver contradicciones, a concretar inconcreciones, a solventar espacios en blanco.
  4. El objetivo es validar su propia evaluación… y, sobre todo, tomar nota de todo aquello que nos ayude a mejorar los procesos que hemos hecho con ellos y con las familias.

Recogeremos sucintamente esta información de cada alumno sobre la propia plantilla del formulario duplicada y adaptada a la toma de observaciones.

Y aunque no recogiéramos la información, porque no se trata de convertir esto en otro trámite lleno de papeleos, la propia experiencia nos deberá resultar tremendamente rica y ya sabremos nosotros sacarla todo el partido que se pueda.

TERCERA FASE. ADJUNTAMOS ESTA INFORMACIÓN A NUESTRO INFORME DE EVALUACIÓN DE CADA ALUMNO/A.

Al informe de evaluación que solamos hacer le metemos esta plantilla del formulario rellena ya por nosotros, ponderando las tres fuentes de información que hemos utilizado. No hay más.

Hacemos constar que nuestros alumnos, además de aprobar o suspender matemáticas, lengua, sociales, naturales, …  Han enriquecido su aprendizaje con los siguientes conocimientos y experiencias.

Es evidente que muchos de ellos son perfectamente encajables en las áreas. Pues proponemos que lo tengamos también en cuenta. Transfiramos, en la medida de lo posible, lo que aquí hemos recogido como aprendizajes significativos a algunos de los estándares de aprendizaje que si que están recogidos en las programaciones. Estoy pensando en el área de lengua, por ejemplo. Pero puede que haya más áreas en dónde lo aprendido también conste como parte de lo programado.

El cómo hacemos llegar este informe personal a los chicos y a las familias ya dependerá de los medios que utilice cada tutor o cada centro.

CUARTA FASE: PROYECTO ESCOLAR DE INICIO DEL CURSO 2020-21

Pienso que no podemos comenzar el curso que viene como si nada. Y aunque ha mediado un largo verano, que nos habrá ayudado a reposar, olvidar, atenuar o amplificar todo lo vivido, lo cierto es que esta experiencia de aprendizaje para ser evaluada correctamente debe ser asentada.

Memoria tangible de lo vivido

Por esta razón proponemos que el inicio de curso comience con un proyecto interdisciplinar que podría titularse (a modo de sugerencia): MEMORIA DE UN ENCIERRO (A COSTA DEL CORONAVIRUS).

El objetivo sería ese: generar un documento personal que recoja de la mejor manera posible todo lo vivido y aprendido.

Creo que lo mejor es que el tutor o el equipo que programe el proyecto los diseñe conforme a las características de su alumnado y de su Centro de Enseñanza.

En cualquier caso, y tomando también como referencia nuestro guion de recogida de información en la evaluación final, los bloques del proyecto podrían ser:

  1. MEMORIA DE MIS LECTURAS. Libros que se han leído, con las fotos de las portadas, con sus reseñas, con sus valoraciones.
  2. MEMORIA DE LO QUE HE ESCRITO. Fragmentos destacados del Diario (esta es una actividad fundamental que en este blog hemos fomentado y destacado sobre todas las demás). Selección de mensajes escritos recibidos o enviados. Selección de redacciones que hayan tenido que hacer en alguna tarea.
  3. LO QUE APRENDÍ SOBRE CORONAVIRUS Y PANDEMIAS. En guion de recogida de información ofrece muchas preguntas relativas a lo aprendido en relación a la enfermedad, su tratamiento y los cuidados.
  4. ESTOY HECHO UN ARTISTA. Recogida de fotos con los trabajos plásticos más destacados: dibujos, mándalas, manualidades, carteles, tarjetas, pancartas en cartulina que he hecho para poner en la terraza o el balcón, …
  5. ME HE CONVERTIDO EN UN PRODUCTOR DE VÍDEOS. Selección de los vídeos editados que he tenido que hacer o mandar por cualquier motivo. Pegamos los enlaces en el trabajo si lo hacemos en un documento de texto con el ordenador.
  6. LO QUE HE APRENDIDO DE LOS QUE ME RODEAN. Semblante de los principales protagonistas en mi aventura dentro del encierro: mi madre, mi padre, mis hermanos, mis amigos, mis vecinos, mis abuelos, otros familiares, otras personas que he descubierto que son muy importantes en mi vida.
  7. LO QUE HE APRENDIDO DE MI MISMO. Mis emociones más dominantes, mis miedos y mis angustias, mis capacidades y mis limitaciones a la hora de hacer las cosas solo, por mi mismo, cómo me han visto los demás. Podemos intentar una descripción introspectiva. También podemos reseñar todo lo que he aprendido a hacer que no sabía hacer antes por mi mismo. Desde tareas de casa a tareas de ordenador.
  8. HAY UN MUNDO FUERA DE MI OMBLIGO. Recogemos las situaciones sociales que he podido vivir y de las que hemos tenido noticia: trabajadores que no han dejado de trabajar para que tuviéramos de todo en casa (agua, luz, conexión, programas de tele, alimentos, medicinas, transporte, limpieza en las calles,). El dolor de los enfermos y los muertos próximos a mí. La situación de las personas más vulnerables (gente que no tiene casa, gente que se ha quedado sin ingresos y sin trabajo, personas que viven completamente solas…) Podemos recoger noticias que se han producido que más nos han impactado.
  9. MUCHA, MUCHA GENEROSIDAD. Recogemos historias que hemos conocido de ayuda, de trabajo desinteresado, de servicio a los vecinos, de cuidado de los demás….

Todo esto. O una parte. O más.  

Memoria personal que se convierte en historia colectiva

El trabajo puede realizarse en el formato que cada alumno decida: En un CUADERNO especial. En un documento que luego se pueda imprimir y encuadernar. En un blog. En Murales. O combinar distintos formatos.

El resultado es una MEMORIA VIVA. Afianza lo aprendido, lo convierte en huella, indaga temas que no me había planteado, me abre a la reflexión, al diálogo con los demás compañeros. Las puestas en común del proceso pueden ser tremendamente vitales e motivadoras de nuevos aprendizajes. Admite invitados a clase para que puedan ser entrevistados. Permite homenajear a nuestros seres queridos vivos y a los muertos. Consigue exorcizar fantasmas, cicatrizar heridas que no sabía ni que tenía, hacer terapia de grupo, hablar…

Convirtamos la vida en experiencia. No hay mejor libro de texto. Ni mejor escuela.

Autor: Manuel Araus

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